UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

Una de cal y otra de arena, suele decir con sabiduría el refrán popular cuando se trata de dar una buena y una mala noticia.

Esta semana la realidad volvió a ofrecernos un abanico de temas que –como lo decíamos hace 7 días- resultan imposible de digerir todos juntos.

La buena: se recuperó la nieta 126. Se recuperó otro pedacito de memoria, una argentina en este caso  que conoce su verdadera identidad gracias a la lucha de Abuelas de Plaza de Mayo. Otra familia que ve que –después de estar años buscando- encuentra su pasado, su historia, su sangre

 La “nueva” nieta se llama Adriana y enseguida le prometió a su abuela Blanca que tomaría su apellido verdadero, Garnier. Su abuela vive en Concepción del Uruguay. Allí nació y se crió Edgardo, el papá de Adriana.

Edgardo vivió en esa ciudad de Entre Ríos hasta que se mudó a La Plata a hacer la carrera universitaria de Ingeniería Electromecánica. Allí conoció a Violeta Ortolani, ambos militaban en  Montoneros y  se casaron  en agosto de 1976. Violeta estaba embarazada de 3 meses y habían decidido ponerle de nombre Vanesa, si era nena.

Y fue nena pero antes que naciera, un mes antes la secuestraron. A Edgardo lo secuestraron después, en Febrero de 1977 y nunca más se supo de ellos.

Adriana nació con su mamá en cautiverio, forma parte de los tantos bebés nacidos en campos de concentración y entregados luego.

Amas familias, la de Violeta y Edgardo  los buscaron a los dos y también a su hijo o hija. La buscaron durante 40 años.

La memoria es porfiada.

Adriana se enteró por su tía que era adoptada, sus padres –ya muertos- nunca se lo habían dicho. Apenas se enteró fue a Abuelas, quería saber cuál era su historia.

Y la encontró  ahora sabe que fue una hija deseada, que no fue abandona, y que dos familias la buscaron siempre.  Como puede verse, además de la identidad, estas luchas recuperan muchas otras cosas. Por eso Adriana en la conferencia de prensa, en la casa de las abuelas dijo: “No pudieron, no pudieron ganarle al amor a pesar de tanto odio”.

Pero la realidad no nos deja disfrutar de estos momentos. A las pocas horas ya estábamos hablando de otras cosas, de lo menos que van a ganar los jubilados, del aumento de la nafta y de la luz y de las reformas que apuntan contra los que menos tienen.

Y junto a todo eso nuevas detenciones de ex funcionarios del anterior gobierno que presidía Cristina Fernandez e, incluso, el pedido de desafuero de la ahora senadora Fernandez para –también- detenerla.

No pasó mucho tiempo para que podamos leer y escuchar las dos versiones, una:  la justicia actúa de manera independiente y detiene a los que generaron corrupción y taparon el atentado a la AMIA y la otra, la que afirma que es una maniobra de la sociedad Gobierno-Justicia para acallar voces opositoras y para que nos olvidemos de la realidad social que tanto nos afecta.

Una de cal y otra de arena.

Lo cierto y más allá del deseo de muchos –y también de quién está leyendo esta editorial ahora- de que la justicia actúe  y se meta en aquellos lugares donde históricamente nunca se metió, que juzgue al poder político cuando este traiciona su función, que no haya impunidad para con los poderosos,  existen ciertas coincidencias que hacen pensar en una maniobra política, como por ejemplo que la ola de detenciones se lleva a cabo en el mismo momento político donde el gobierno  empieza a sufrir imputaciones por sus políticas económicas, incluso, de propios y donde corre peligro la  aprobación de sus dos reformas, la previsional y la laboral.

Las detenciones ocurren la misma semana que diputados  y la CGT anunciaron que no apoyan las reformas. La misma semana en que hasta Susana Gumenez criticó la medida contra los judiciales. (Apropósito que fulero debe ser que Susana Gimenez te corra por izquierda no?)

Las detenciones también ocurren cuando el submarino San Juan no se encuentra y cuando los familiares son muy duros en sus comentarios. La misma semana que el juez entra a territorio mapuche y no encuentra ningún elemento que pueda brindar sospecha de que estos pueblos originarios  son violentos.

Convengamos que así leído,  las detenciones a Timermann, Delia, Esteche  y Zanini aparecen como sospechosas de una estrategia para que hablemos solo de este tema y para disciplinar al que se le ocurra levantar la voz y esta hipótesis suena con más fuerza si esas detenciones se hacen de la manera espectacular que se presentan: de madrugada, avisándoles previamente a los medios para que circulen las imágenes y de manera express.

Es posible que algunos, desde el otro lado del receptor, ya esté diciendo que este periodista es K y sale a defender lo indefendible. Nada más falso, como quedó demostrado durante los 12 años de Kirchnerismo quien habla aplaudió medidas que le parecieron acertadas y criticó duramente las que supuso equivocadas.  Tan cierto resulta esta afirmación  como la que también sostiene que no se encuentran en estos casi dos últimos años medidas para aplaudir.

Por otra parte y como también lo he expresado en más de 30 años de laburo periodístico, la justicia debe ser intransigente para los que, aprovechando un cargo público, generan políticas que atentan contra el bien común.

Aún así muchas acciones ocurridas esta semana resultan confusas y cargadas de sospechas.

Como ocurrió con De Vido, Zanini fue detenido primero y luego trasladado desde  Río Gallegos a Buenos Aires  y luego al Penal de Ezeiza sin juicio ni condena por el supuesto delito de traición a la patria.

Uno no es abogado, pero parece algo extraño el argumento de que los terribles atentados a la  Embajada de Israel y la AMIA, fueron “actos de guerra” de Irán y que el memorándum sería –así vistas las cosas- un colaboración con el enemigo, tal como lo sostiene el Juez.

El memorándum fue aprobado por el Congreso, pero Irán ni siquiera lo trató en su Parlamento. Por lo tanto nunca entró en vigencia. Además, la Cámara de Casación señaló que la Comisión de la Verdad era un cuerpo extraño al sistema judicial argentino y, por lo tanto, declaró inconstitucional el tratado.

Tampoco se entiende mucho estas detenciones sin condena  con personas que siempre mostraron colaborar con la justicia cuando se los convocó, aunque en este punto habrá que decir que muchos argentinos que no pertenecen al mundo político también  son detenidos  y pasan años presos sin sentencia.

Se insiste, aún desde el desconocimiento del derecho, parece traído de los pelos el argumento de traición a la patria algo que en nuestro país solo fue  utilizado por la revolución fusiladora contra Perón  y que hoy se lo aplica cuando Irán nunca fue condenado por el atentado,  no se rompieron relaciones y existe en Buenos Aires embajada iraní y una Argentina en Therán.

De a poco parece volverse natural el uso de la a prisión preventiva  siempre a representantes políticos de la oposición , funcionado no solo como una condena anticipada, prejuiciosa, volteando el principio de inocencia de nuestro código, sino como  argumento disciplinador y show mediático que se inauguró con Milagros Salas. Como disciplinador también resulta que ahora, cuando hace muy pocos meses la ex presidenta es elegida como senadora y a poco de asumir, se le caiga con la sentencia cuando hace dos años que la ciudadana Cristina Fernandez transitaba sin fueros. ¿Por qué no antes? ¿Por qué  ahora?

Son muchas dudas que invitan a pensar más en maniobras políticas que en el funcionamiento de una justicia independiente. Es en este marco que no resulta para nada ilógico suponer que hay un matrimonio entre el gobierno y ciertos sectores del Poder Judicial.

Como lo hemos dicho en alguna oportunidad, no nos unimos al coro de “Macri basura vos sos la dictadura”, hay diferencias abismales, como abismal también es la diferencia entre el candidato a Presidente de Cambiemos que prometió respetar las instituciones, y el Presidente y su equipo que las avasalla intentando poner Ministros de la Corte por Decreto,  reprimiendo a manifestantes y dando carta libre a fuerzas de seguridad para que golpeen y hasta asesinen.

La nieta recuperada 126 nos dibujó una sonrisa en la cara, lástima que en este último tiempo las sonrisas nos duren tan poco.-

 

 

 

 

GARROTE, GARROTE, GARROTE

Otra muerte por represión.

Dos en pocos meses, es mucho.

Hace un tiempo emitía por este mismo espacio un editorial donde afirmaba que este modelo no cierra sin represión. Una afirmación que se basa en profundas convicciones y en la experiencia de gobiernos que, de la única manera que pueden sostener ajustes brutales en silenciando violentamente a quienes resisten, pero –y nobleza obliga- nunca pensé que se iba a llegar a tanto.

Cuando se reprimió a los maestros muchos pensamos que ese era el límite, el techo, que no podían pasar más allá de eso, que golpear a un docente es -práctica y simbólicamente- detestable tan detestable que se pensó que se había llegado al límite.

Pero fueron (van) por mas.

En tres meses se cargaron dos vidas

Y no solo eso, parecieran estar orgullosos de haber hecho lo que hicieron, salen a hablar frente a los medios con cierta sorna, con el gesto adusto de una supuesta autoridad a la que no le tiembla el pulso.

No les tiembla el pulso ni tienen reparos en quitarles la vida a otros y lo justifican con mentiras.

Inventaron una amenaza para justificar sus troperías: que los mapuches son apátridas, que los financian internacionalmente, que queman banderas argentinas, que rompen el busto de San Martín, que estaban armados, y nada, pero absolutamente nada pudieron demostrar.

Lo dijimos varias veces, no se bancaron la solidaridad de Santiago Maldonado, y tampoco se bancan la conciencia  mapuche de recuperar lo que les pertenece. Son amantes de los pueblos originarios solo si estos   están quietos, sumisos, en sus chozas o en las villas de las ciudades, haciendo sus artesanías, bailando sus danzas, haciendo sus cultos  para la foto u la tarjeta turística.

Pero les molesta si se movilizan, si caminan, si reclaman

Y está claro que no es una sensación, es una realidad, se ve, se palpa, se sufre

Esta semana, en una entrevista radial, el párroco de la Isla Maciel e integrante de curas en la  opción por los pobres,  Francisco “Paco” Olveira, consideró que nunca en la historia reciente del país “estuvimos tan mal en materia de violencia institucional como ahora” y advirtió que, en la medida que el Gobierno siga dejando de lado a los sectores más vulnerables de la sociedad, “esa gente va a salir a pedir por sus derechos”.

Lo dicho por el sacerdote se relaciona con lo expresado en un comunicado firmado por el  Grupo de Curas en la Opción por los Pobres.

Y tanto el cura Paco como este interesantísimo  grupo de sacerdotes tienen razón. Estamos mal, el poder ha liberado a las fuerzas de seguridad para que repriman en caso que una persona o un grupo salgan a la calle a manifestar su oposición a algo.

No se trata de una opinión, de una “mirada” o una apreciación, sino de hechos reales, contrastables. Una vez más y  solo apelando a la frágil memoria se puee enumerar que  este gobierno reprimió manifestaciones de jubilados, mujeres que participaron del encuentro nacional de mujeres en la ciudad de Rosario, a los trabajadores de Cresta Roja, un grupo de industriales y comerciantes, el año pasado, cuando se manifestaron el 20 de junio en el monumento a la bandera, las movilizaciones que reclamaban saber qué pasó con Santiago Maldonado, a unos chiquitos que participaban en una murga en la villa 1-11-14 en Bs As, trabajadores que se movilizaban en Ledesma, Jujuy pidiéndole al Ingenio mejores condiciones salariales, choferes de colectivo en La Plata, docentes que instalaron una carpa en la plaza de Congreso más lo que ya conocemos, porque está fresco en la memoria, que sucede en la Patagonia con Mapuches y quienes se solidarizan con ellos.

Una vez más se está apelando, en este espacio, a información que nos ayuda luego a opinar, no solo porque este es el mecanismo correcto –desde lo periodístico- para hacerlo, sino porque de esta manera se derrumba el falso criterio de que se tratan de “maneras de ver las cosas”.

La información es un hecho, no puede negársela.

Hace un par de días y con escasa  difusión mediática, un grupo de trabajadores neuquinos también sufrió violencia de fuerzas de seguridad, recibiendo  balazos de goma y hasta  encontraron dos cartuchos de balas de plomos.

El turno tocó a cerca de setenta trabajadores del Estado  y la represión sufrida fue el corolario de un paro que lleva más de un mes y que reclama –ente otras cosas- se finalice el proceso de discusión del convenio colectivo de trabajo que lleva más de once años.

Este 2017 está terminando con un escenario de conflicto social que muchos veníamos anunciando que sucedería. No se trata de ser un iluminado o un futurista, solo de mirar para atrás y ver que este tipo de recetas de exclusión generan una lógica reacción que solo puede frenarse con palos y balas.

Y lo peor es que va creciendo.

La Correpi  (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional) anunciaba el año pasado cerca de 5000 asesinatos (4960 para ser más exactos)  en manos de la fuerza represiva estatal desde 1983. Tan sólo en el primer año de gobierno de Mauricio Macri,  el número llegaba  -insisto el año pasado-  a  259 muertes.  Aquél informe, que recuerdo lo divulgábamos hace aproximadamente un año por este mismo programa, marcaba que se trata, lamentablemente, de una  tendencia cada vez más creciente en la democracia argentina, el accionar policial sigue pisando fuerte en los sectores más vulnerables  y las prácticas represivas persisten en un contexto de ajuste que siempre beneficia a los mismos.

El triste récord marca que  tras más de 30 años de democracia cada 25 horas muere una persona por la represión estatal, o sea casi uno por día

Desde 1983 los números no paran de crecer y estos últimos dos años marcan una saña especial que relatan que,  si bien la mayoría de estas muertes son por detenciones policiales donde no pudo probarse culpabilidad del detenido, cerca de 80 personas murieron en estas tres décadas en movilizaciones o protestas sociales

Ambos números nos dicen algo, pero nuestra editorial  de hoy se centra en las represiones y muertes sufridas por personas que, bien o mal, con acierto o equivocación, solo decidieron salir a la calle para pedir por lo que creen  justo. Un derecho que jamás puede soslayarse en una verdadera democracia

Queda claro que la represión es política de Estado desde hace más de 30 años, con administraciones más crueles y otras más leves y donde lo que actualmente sucede resulta ser mucho más oscuro y cruel que lo ya sufrido en el pasado

 El arduo trabajo que nos toca a muchos será no solo como hacer conocer esta realidad tapada, escondida por los grandes medios, sino el de enfrentar una matriz discursiva que caló hondos en importantes grupos de la población que, no solo ven con buenos ojos esta práctica, sino que la reclama y la incita.

Una vez más, algunos sectores trabajaron muy bien  e inventaron un supuesto enemigo interno que nos tiene ocupados mientras otros, muy pocos, se frotan las manos haciendo sus espurios negocios.

 

 

PARA LA MANO (EL AJUSTE DEL GOBIERNO)

El lamentable tema de la desaparición de Santiago Maldonado nos hizo alejar del

tema social. Hoy retomamos en este espacio algunas miradas sobre las políticas y

las medidas económicas que implementa el gobierno nacional y cuanto repercute

en la vida cotidiana de cada uno.

No es que dejemos de preguntarnos Donde está Santiago, lo vamos a seguir

haciendo, todos los días, hasta que aparezca y nos digan que hicieron con él y

quiénes son los responsables.

Solo por un instante nos detenemos en algunas medidas concretadas, solo en estos

últimos días y que vuelve a demostrar que este gobierno, insensible, vino a

concretar un ajuste con los que menos tienen y que, en esta carrera, no tiene

obstáculos ni límites.

Solo en esta última semana una batería de medidas atacó a sectores productivos,

la mayoría de ellos trabajadores que hacen malabares para llegar a fin de mes.

Y como para demostrar lo que uno dice se necesitan casos concretos, vamos a

ellos.

El Ministerio de Agroindustria recortó un programa histórico que brinda asistencia

técnica a pequeños y medianos productores y excluyó del beneficio a más de diez

mil familias que viven en situación de vulnerabilidad y producen verduras de hoja

para abastecer el mercado interno. La disposición puso como condición para

acceder al beneficio “ser nacido en territorio argentino, o ser hijo de ciudadano

nativo”, algo que deja afuera a más del 80 por ciento de los productores, en su

mayoría bolivianos.

Si Ud oyente suele ir hacia el norte de nuestra ciudad, recorrer las quintas que se

encuentran en Altos del Valle, podrá apreciar que la gran mayoría de estos

pequeños productores agropecuarios son de nacionalidad boliviana, que hace

decenas de años que se la rebuscan como pueden.

Como en Santa Fe, en diferentes puntos del país esta realidad se multiplica, y ahora

ni esa ayuda podrán tener.

El programa ahora suspendido existe desde el año 1993 y apoyaba a los pequeños

productores, la agricultura familiar sobre todo la hortícola e inclina la balanza a los

grandes pooles, al sector capitalizado .

No digo nada nuevo, mientras se saca este aporte, que para las arcas del estado es

insignificante, para muchos pequeños productores resulta ser la diferencia entre

trabajar o no, se quita retenciones a grandes pooles sojeros o de maíz, algunos de

ellos son directamente multinacionales que hacen pingües negocios.

Nada para los pequeños productores. Todos para los grandes terratenientes.

Según un estudio realizado muchos de los que quedan afuera de esta ayuda no son

propietarios de tierra, la alquilan y les cuesta mucho poder pagarla, se trata de

emprendimientos familiares, no tienen empleados y apenas les alcanza para

sobrevivir en condiciones de habitat y manutención muy precarias.

A ese sector el gobierno ajusta. Los deja sin subsidio y sin asistencia técnica de

asesores del INTA.

Sin plata y sin conocimiento.

Si el oyente ve esta realidad como ajena, se hace necesario recordar que de este

tipo de políticas depende que tipo de alimento llega a nuestra mesa. Y sí aún así se

la sigue viviendo como lejana, se hace necesario repetir que desde su asunción

esta administración golpea no solo fuerte sino variado.

Pero los pequeños productores agropecuarios no son los únicos castigados por

estos días.

Mientras algunos números inventados hablan de un repute de la economía, el

empleo asalariado privado sigue cayendo. La catarata de productos importados

que entran a nuestro país sin pagar casi tributo y el aumento de las tarifas de

servicios públicos forman un cóctel explosivo que sigue generando despidos y

estancamiento.

Y por si alguien del otro lado dice que se trata de una afirmación ideológica, de una

opinión volvemos a los datos, que son el espejo de lo que sucede

Muchas consultoras y mediciones de gremios o universidades reflejan lo mal que

la están pasando la mayoría de los comercios privados , pero si se supone que estos

números son tendenciosos, apelamos a las estadísticas oficiales, estás relatan una

pérdida de trabajo que supera los 33 mil empleos, número que se desprende de la

diferencia entre los 70 mil empleos perdidos y los 40 mil (mucho de ellos precarios)

gestados .

Insisto esto son números dados por el mismo Estado, no se los puede acusar de

tendenciosos o inflados con motivos políticos.

Hoy emprendimientos como el textil, cuero o calzado están en terapia intensiva.

En este perverso abanico no queda sector que no caiga bajo las garras de este

ajuste que no contempla nada ni nadie.

Pero hay mas.

Si el oyente que escucha ahora este espacio es uno de los que regularmente lo

hace, recordará que hace un par de meses hablamos con científicos que se

encontraban en protesta por el achique presupuestario a la ciencia.

Aquel tema resucitó esta semana. Los investigadores y becarios del Conicet

ocuparon pacíficamente el Ministerio de Ciencia y Tecnología en reclamo de una

propuesta oficial que solucione la situación de los 500 excluidos de la carrera del

investigador por el recorte presupuestario.

Se entiende? 500 científicos quedarían fuera del sistema por un recorte

presupuestario.

El gobierno viene anunciando hace tiempo que la idea es excluir del conicet a

científicos para que desempeñen sus labores en Universidades, lo que no dice es

que los ingresos que percibirían son mucho menores, tampoco dice que no

poseen estabilidad y ni siquiera está organizado el posible traslado.

Luis Barañao cuestionó la medida, dice que no dialogará mientras el ministerio esté

ocupado y -fiel al librero Duran Barba- mintió escandalosamente afirmando que la

toma fue violenta.

Pequeños agricultores familiares, empelados en relación de dependencia, docentes

sin paritarias, investigadores y muchos más forman parte de un abanico que cada

vez se abre más . Son los perseguidos y violentados por un gobierno que parece

solo tiene ojos para multinacionales, empresas mineras y grandes pooles sojeros.

Frente al reclamo dicen que son violentos cuando la verdadera violencia nace en

los despachos oficiales que gestan políticas de exclusión de las mayorías y

entonces, con este argumento falaz, abren la puerta para reprimir.

Y ahí es donde se entiende la defensa a ultranza de muchos funcionarios frente a

una fuerza de seguridad que se sospecha, fuertemente, fue autor de una

desaparición forzosa. Tienen que tener buenas relaciones con ellos ya que, luego

ante el reclamo de los excluidos, le van a pedir mano dura.

 

Apropósito de esto... ¿Alguien sabe Donde está Santiago?

LA TRAGEDIA DEL SUBMARINO SAN JUAN Y MALDONADO

 

Tomo el desafío de editorializar sobre lo ocurrido esta semana con el submarino San Juán y la vida de 44 argentinos que, desde hace ya casi 10 días, forman parte de las noticias y los ruegos de muchos de nosotros.

 

Digo desafío porque es un tema que, salvo desde lo informativo, a la hora de opinar se lo suele esquivar, salvo por aquellos que mezclan y confunden y mezclan todo: como por ejemplo, la desgracia vivida con comparaciones tales como: “no se preocupan por los 44 militares y sí lo hicieron por Maldonado” (antes del apellido de Maldonado, suelen poner adjetivos des-calificativos, tales como el vago, el zurdo o el sucio de Maldonado), o, el submarino se hundió por culpa del Kirchnerismo que gasto una ponchada de plata para mal arreglarlo, Cristina tiene que ir prensa por esto, o basta de asesinatos, hace unos año once ahora esto.

 

Una rara mezcla de situaciones que, no solo no resisten la mínima relación periodística, sino que además en muchos casos resulta cruel, cínica, inhumana.

 

Y en el medio un abanico de pasiones desenfrenadas que no respeta el dolor, el desgarro por saber que es de la suerte de 44 personas y el lamento profundo de sus familiares.

 

Versiones que se lanzan al aire y que se suman a una catarata de cuestiones que nos hacen un pueblo repleto de rumores y vacío de certezas: el submarino no tenía mantenimiento, dicen algunos, la culpa es de Macri, o, fue mal arreglado, la culpa de es Cristina. Así por ejemplo nos informan que en mayo del año pasado, cuando el Jefe de Gabinete Marcos Peña fue a la Cámara de Diputados a brindar uno de sus habituales informes de gestión, la ex ministra de Defensa Nilda Garré le planteó que el submarino necesitaba unas reparaciones y que Peña no respondió.

 

Pero enseguida aparece otra versión. Ayer el Presidente Macri , luego de mantener una reunión informativa con el Estado Mayor Conjunto aseguró que el submarino ARA San Juan estaba “en perfectas condiciones para navegar”.

 

¿Estaba en condiciones o no estaba en condiciones? . No lo sabemos y posiblemente nunca lo sabremos.

 

Pero hay más.

 

Por redes sociales surgió una información muy difícil de comprobar, y que el hundimiento podría haber sido ocasionado por un torpedo lanzado accidentalmente por barcos norteamericanos y argentinos que realizaban maniobras en mar argentino, violando la normativa que dice que, para hacerlo, deben contar con apoyo del Congreso, el mismo apoyo que había sido negado el año pasado.

 

¿Esas maniobras existieron?. ¿Fue un misil o un torpedo el que causó el faltal desenlace del submarino?. No lo sabemos y posiblemente nunca lo sabremos

 

Podría seguir con muchas versiones más, pero solo estas dos alcanzan para fundamentar lo que ya hemos dicho muchas veces por este micrófono: somos un pueblo que no sabe lo que sucede, no conoce que pasa, no tiene responsables ante hechos terribles: una irrespetuosa recorrida de los últimos años y apelando solo a la memoria podría incluir en este listado la leche contaminada, el atentado a la embajada de Israel y a la Amia, el robo de los restos originales del puente colgante, las valijas de Amira y de Antonini Wilson, la nafta adulterada, el Swiffgate, los pollos de Mazzorin, los guardapolvos de Bauza, los remedios enterrados, los juguetes de Vanrrell….

 

¿Habrá que sumarle en el futuro lo ocurrido con el Submarino San Juán?.

 

La cantidad de hechos que desconocemos, y lo trágico que resultan ser la mayoría de ellos, nos interpela profundamente sobre una serie de acontecimientos que resulta imposible abarcar en un espacio como este, pero que al menos nos permita pensar, sobre algunos y un instante sobre este hecho.

 

Y uno de estos tópicos tiene que ver con las reacciones que generó en diferentes blancos poblacionales el hecho: como ya lo hemos dicho uno de ellos –y llevado a cabo por sectores ultraconservadores- fue el de comparar esta tragedia con otra tragedia: la muerte de Maldonado, como si una fuera digna de movilizar y otra no. Terrible y cínica manera de pensar si se tiene en cuenta que, en ambos casos, estamos hablando de vidas.

 

¿Es de izquierda y de progres preocuparse por lo que ocurrió con Maldonado y es de derecha y conservador hacerlo por los 44 tripulantes del Ara San Juán?

 

Definitiva y rotundamente no.

 

Se trata de una cruel simplificación

 

Debiera interperlarnos y sensibilizarnos tanto la muerte de Maldonado como la de los militares del submarino y fundamentalmente, ambos hechos (como tantos otros) debieran ser motivo de preocupación paran saber si hubo responsables en ambas tragedias.

 

Más allá de lo que digan las pericias –que son fundamentales- es necesario seguir sosteniendo que, si a Maldonado no lo hubieran corrido, si no hubiera sido por perseguido brutalmente por gendarmes que la única orden judicial que tenían era la de despejar la ruta y los amedrentaron (a Mapuches y a Maldonado) a terreno abierto, lejos de la ruta, Maldonado no se hubiera ahogado.

 

Tan importante como saber en qué condiciones estaba el Submarino, si era lógico y recomendable que salga a navegar y si solo se trató de un accidente.

 

Quienes miraron y miran para otro lado en la responsabilidad de Gendarmes en la muerte de Maldonado y es más, quienes hasta festejan su muerte son una porquería de personas.

 

Y quienes ahora cometen acciones similares con los 44 argentinos posiblemente muertos, también.

 

Limitar el respeto a la vida del otro según mis simpatías y cosmovisiones sociales o políticas me transforma en un bárbaro: es bárbaro el que dice bien hecho, por hippie o por meterse en lo que no debía, tanto como el que desconoce el dolor del otro porque era militar.

 

Y acá me detengo un instante: algunos párrafos para aquellos que también mezclan todo y relacionan a los integrantes del submarino con las FFAA que llevaron a cabo el golpe de estado del 76 (y otros), ¿qué tiene que ver una persona de 25 o 35 años, que decidió ser militar y realizaba una tarea necesaria como vigilar nuestras costas de los barcos depredadores de nuestra fauna pesquera con los que llevaron a cabo las troperías de hace más de 40 años?

 

¿No resulta muy esquizofrénico mezclar las cosas así?

 

Nunca la muerte debiera servirnos para algo, pero si nos bañamos en un pragmatismo extremo de buscarle alguna utilidad a temas tan terribles como la

 

muerte, este hecho ocurrido debiera servirnos para saber si queremos o no tener FFAA, y –seguramente- que roles debiera tener.

 

Resulta obvio que los que transitamos por esta vereda las queremos sujetas al poder político, respetuosas de la república, democráticas, pero sabemos que, al menos en esta coyuntura, son tan necesarias como dignas de ser repensadas.

 

Y fundamentalmente quiero caminar por la vereda a la que la muerte injusta, ingrata, evitable nos siga doliendo.

 

 

Sea de quién sea.

SANTIAGO MALDONADO Y EL ESTADO AUSENTE

Otra semana más sin saber donde está Santiago.

Y lo que resulta peor, otra semana más donde el estado no dio señales de

preocupación, por el contrario todas las manifestaciones fueron para entorpecer la

investigación, engañar u ocultar información.

No se trata de una hipótesis o de una opinión sino de hechos concretos, palpables,

que demuestran que, en el mejor de los casos, a este gobierno no le interesa ni

recuperar a Santiago ni saber que fue lo que sucedió.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña fue interrogado el día jueves en el Senado de la

Nación y allí dijo que si “se comprueba algún delito por parte de un miembro del

Estado, no habrá encubrimiento”. Declaración tardía pues con tanto tiempo pasado

sin hacer nada y con algunas manifestaciones y posiciones vertidas por

funcionarios del gobierno, el encubrimiento ya fue concretado.

Hace mucho que no se ve a funcionarios de un gobierno ponerse tan de un solo

lado en un hecho tan fuerte como lo es la desaparición forzosa de Santiago. Fue la

misma Ministra Bullrich quién expresara que no pensaba atacar a la fuerza de

seguridad porque “el gobierno las necesita”. Terrible sincericidio: no puede atacar

a una fuerza que luego le pedirá que –ante reclamos populares- reprIma.

El gobierno no solo encubre negando la realidad y desconociendo aunque fuera

una mínima posibilidad de que gendarmes sean responsables de un hecho ilícito,

sino que además permitió que se borren todas las pruebas posibles y hasta llegaron

a invertir la carga de prueba y transformaron el delincuente a la víctima.

Hoy se sabe sobre la existencia de “adulteraciones” en los registros de los

escuadrones de Gendarmería que participaron de la represión del 1 de agosto en

comunidad Lof en Resistencia de Cushamen. Los libros de los gendarmes de esa

zona están todos borrados, con anotaciones que no coinciden con la realidad,

tachones y hasta falta de datos.

Ese solo hecho debiera ser válido para investigar.

La acción valdría un pedido de informe a la cúpula de la gendarmería, sin embargo

todavía no fueron ni siquiera citados

Está en Chile, nunca estuvo en la manifestación, se escondió para pasarle una

factura al gobierno, lo hirió un puestero, está de viaje… algunas de las

perversidades que generó esa usina de mentiras que tiene el frente Cambiemos y

que tan bien repiten algunos grandes medios de comunicación.

Santiago pasó de víctima a prófugo, criminal y hasta muerto

Cada una de las mentiras fueron cayendo, una a una. La versión que mas apoyaba

el gobierno era la de la heridas que le habría propinado un puestero, hecho que fue

descartado pues no hay coincidencia en el análisis de ADN

Tuvo que pasar más de un mes para que en un relato oficial, en la voz del Jefe de

Gabinete y del Presidente se escuchara que están preocupados y ocupados

Treinta y cinco días después expresaron su preocupación.

Claro que fieles a su estilo junto a la supuesta preocupación le vino toda una

catarata de manipulaciones. Por ejemplo el secretario de Derechos Humanos,

Claudio Avruj, descalificó a Matías Santana, supuesto testigo clave, y

republicanamente, criticó fuertemente al Fiscal Delgado quién había solicitado se

investigue al gobierno por encubrimiento. Además volvió a expresar duros

conceptos para la familia y mantiene a Gendarmeria como la investigadora del

hecho.

El gato investiga que pasó en la cueva de ratón.

No hay razón para no creer que se trata de una estrategia para que nunca se sepa

la verdad. ¿Pueden ser tan cínicos? Si pueden.

Suponen que el paso del tiempo borra todo, todo lo olvida.

Es la misma estrategia de siempre: dejar pasar el tiempo, patear la pelota lo más

lejos posible, para que un día, otro tema –seguramente terrible- tape a este y

dejemos de preguntarnos ¿donde está Santiago?

Por eso nosotros hoy hacemos un programa de radio donde una vez más aparece el

tema, por eso hay que seguir batallando, preguntando, exigiendo que nos digan

que pasó con Santiago. Porque no podemos acostumbrarnos a todo,

acostumbrarnos también a que una persona puede desaparecer.

Hay que ganar aunque sea esta pequeña batalla cultural y seguir preguntándonos

donde está Santiago. Es la manera de decirles que no nos vamos a olvidar, que

vamos a exigirles que lo bUsquen, que investiguen que nos digan que pasó y que se

condene a los bestias.

Hace unos días programa de radio que conduce el periodista Alfredo Zaiat publicó

en redes sociales un video donde aparece constantemente la pregunta Donde está

Santiago Maldonado. Nos tomamos de esa idea para repetir que la frase se escucha

en muchos lados pero también se lee, en remeras, en paredes, en pizarrones de las

aulas, en los muros de Facebook con letras grandes, chicas y de colores

La pregunta también aparece en recitales de rock, en canchas de fútbol, en alguna

carpeta que lleva un estudiante debajo de su brazo y en las primeras planas de

diarios de nuestro país y del exterior.

¿Dónde está Santiago Maldonado es el grito que se escucha bien fuerte.

Se lee en banderas escritas por jóvenes. La pregunta se escucha en casa, en la

escuela y en el trabajo.

Lo escriben en las paredes con tizas y con aerosol y todos los días aparece un

wasapp que repite la pregunta: Donde está Santiago Maldonado?

Solo 4 palabras y un signo de interrogación parecen ser el arma para presentar

batalla a un gobierno que no quiere que se sepa la verdad. Vuelve a depender de

nosotros, si seguimos preguntando dónde está? No podrán ocultar la realidad.

Lo venimos preguntando desde hace mucho, habrá que seguir preguntando,

preguntando y preguntando porque como dijo alguna vez el sindicato de Prensa de

 

Bs as, la peor opinión…. Es el silencio