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¿Ahora que van a decir? Que regalaron 400 mil choripanes? O, como decía Napoleón “yo no estoy loco, el mundo está loco”,  en este caso dirán yo no estoy equivocado, todos están equivocados.

400 mil personas (la gran mayoría docentes) marcharon y una vez más dieron clases en la calle)

Resulta capcioso que el  movimiento político que se presenta como el gobierno republicano, el cumplidor de las normativas y leyes  deba enfrentar la marcha docente más importante de la historia  y que le pida que... cumpla con la ley.

Las leyes están para ser cumplidas, te pueden gustar o no, pero no podes violarlas, por eso está bien que aquellos que se dedican a enseñar le hagan entender a alumnos díscolos que deben cumplir con lo reglamentado.

La del miércoles fue una clase magistral, una jornada educativa histórica y la primer  clase la dio la profe Sonia Alesso: “Estamos acá para decirle al Presidente que cumpla con la ley. Que respete una ley votada por el Congreso, una ley por la que nosotros militamos, por la que llevamos adelante luchas en todo el país, la marcha blanca del 88, la Carpa Blanca... Si el Gobierno no escucha el reclamo, este conflicto no se soluciona”.

Después del recreo vino otro profe Pedro Bayugar  quien también le explicó a los alumnos  y les dijo: “somos trabajadores, y por eso el diálogo con el empleador no se hace en una mesa de café, sino a través de una institución: la paritaria. No hay diálogo si no hay paritaria”

¿Habrá tomado apuntes el alumno?  ¿Estudiará para la próxima clase?

Lo cierto es que el alumno fue desobediente y le está faltando  el respeto a los  profes hace bastante, y eso no se hace. Hace mucho ya que viene sosteniendo que la educación pública no sirve, que los maestros no estudian... desprecia a los científicos y a los universitarios. 

Debe el gobierno ver la multitudinaria manifestación del día miércoles y cambiar de actitud, convocar -como lo hizo el año pasado- a los docentes  para discutir  un salario inicial para todos los docentes del país (más allá de que luego lo deban pagar las provincias), en esa mesa tendrá que consensuar los fondos nacionales destinados a que los distritos más pobres puedan afrontar ese costo y el monto del Fondo de Incentivo Docente que -también con recursos nacionales- aporta una suma fija para mejorar los sueldos.

No se trata de un capricho sino de una ley votada por el Congreso, una muy cara para los trabajadores de la educación  ya que es el  resultado de años de movilizaciones y lucha.

Y en esta estamos todos, docentes y no docentes, porque  es posible que detrás de esta  movida gubernamental  haya una prueba piloto para luego replicarla con otros sectores, solo así puede entenderse el empecinamiento  y la catarata de acciones antidemocráticas impulsadas por el gobierno, tales como  enviar policías a las escuelas para hacer listas negras,  chantajear con dinero a quienes no paren y hasta llamar a supuestos  “voluntarios”  para quebrar la propuesta.

Nada les resultó: no tenían presente que la clase trabajadora suele portar un bien que por estos días escasea y se llama dignidad.

Por eso como manotazo de ahogado comunicaron resultados de una supuesta prueba de calidad educativa para enfrentar a los maestros con el resto de la sociedad y desprestigiar la educación pública. Aunque no lo sea, si esto fuera cierto, y quienes están al frente del estado fueran coherentes, sería una alarma para invertir más tiempo y más dinero en el presupuesto educativo y no- como lo sostienen- para achicarlo.

Pero la concepción de los CEOS es otra, es la visión pragmática y resultadista y por eso dicen muy sueltos de cuerpo que algunos “caen” en la educación pública, porque esa es la concepción que poseen, caer como quien cae en un pozo ciego, como quien cae en desgracia.

Desde siempre para ellos, lo público fue eso, una desgracia, una cloaca. Nunca creyeron en la equidad, en el guardapolvo blanco que nos  iguala, adoran al dios competencia donde siempre ganan ellos porque son los elegidos.

Hay que estar muy  atentos, como ya se ha dicho en este espacio en otras oportunidades: vienen por todo, están decidido a ganar la batalla cultural y cambiar la matriz de pensamiento y de acción que ha tenido este país, y en esta batalla empezaron por desprestigiar lo público para que el coro de tibios salgan a pelearse con su semejante.

Habrá que ser muy sagaz, muy inteligente y buscar al enemigo donde realmente está y caminar por la calle, que es por donde camina el pueblo cuando escribe la historia, de la mano de los que siempre estuvieron, los que te enseñaron, los que le enseñaron a tus hijos, a tus sobrinos a tus nietos, los que enseñan, y despiojan, y dan un plato de comida y abren las escuelas cuando la gente se inunda porque, justamente, los que hoy lo atacan no hacen lo que tienen que hacer.

Ser inteligentes, sagaz y caminar con el que hay que caminar.