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Hombres y mujeres son esclavos de sus palabras. Un dicho, un refrán, una verdad que suele multiplicarse o tomar mayor fuerza si las palabras salen de la boca de un funcionario, de un dirigente político, y mayor fuerza aún si esas palabras salen de la boca del Presidente y son promesas  o miradas hacia el futuro.

Los vaticinios de los dirigentes políticos suelen ser esperanzas para muchos que lo escuchan, por eso muchos  que la pasan mal se habrán ilusionado cuando escucharon –hace ya un tiempo- de la boca de varios funcionario nacionales que en poco tiempo llegarían lluvias de inversiones.

Otra frase popularizada dice que la única verdad es la realidad, y la realidad dicen que los brotes verdes prometidos todavía están muy, pero muy secos.

El tema se agrava cuando la supuesta lluvia se da en otras geografías, pues este miércoles, el Presidente Macri visitó una empresa argentina, Techint, que dará mano de obra y pagará impuestos por producir pero…. En EEUU.

Pudimos saber que mientras acá la desocupación crece al galope, esta empresa nacional dará trabajo a 600 norteamericanos en forma directa y a otro número similar de manera indirecta.

Mientras esto y una inversión fabulosa se anunciaba en los EEUU con un testigo privilegiado: el Presidente con un casco en su cabeza, en Campaba, Provincia de Buenos Aires, unos 3000 trabajadores de la misma empresa sufren suspensiones rotativas, cobran solo una parte de su sueldo ya que les dijeron esto o nada.

Curiosa manera tienen los empresarios argentinos de explicar sus crisis, parecen no tener dinero para sostener una empresa en nuestro país y entonces cortan el hilo por lo más fino: suspensiones rotativas,  quita de sueldos, y con ese “ahorro” que general invierten para ampliar su capital y construir otra empresa pero en otro país.

Tan curioso como las explicaciones de algunos funcionarios argentinos que sostienen que esta acción le sirve al gobierno argentino y a Macri en particular para demostrar en su visita a Trump que las empresas argentinas apuestan fuerte por los EEUU. Como si no fuera evidente.

Este parece ser un gobierno –y lo demuestra con hechos-más preocupado por dar señales al extranjero o a grupos poderosos que  en paliar los problemas de los coterráneos.

La única verdad es la realidad y la administración norteamericana no necesita muestras o símbolos para darse cuenta de el interés argentino en ese país, el instituto de estudios de la Universidad de Avellaneda concretó un trabajo impecable esta semana donde demuestra con datos concretos que desde la apertura comercial de fines de 2015, las importaciones de productos estadounidenses a nuestro país crecieron hasta un 150 por ciento, entre los productos norteamericanos que entraron sin problema alguno figuran los que producen (o producían) industrias  nacionales como las de cuero o juguetes.

El mismo informe de la Universidad Pública donde  algunos investigadores “cayeron” y concretan sus interesantes trabajos menciona que este último tiempo Argentina solo vendió productos con escasa mano de obra e importó productos elaborados que compiten con los de fabricación nacional.

No hay que ser premio nobel de economía para darse cuenta que semejante ecuación destruye la industria nacional y genera desempleo.

No es esta una opinión basada en suposiciones, otra vez habrá que apelar a la frase dicha por Perón: “la única verdad es la realidad” y si apelamos a los datos oficiales (que si se supone mienten lo hacen para abajo no para arriba)  en  este último tiempo se  destruyeron casi 50 mil puestos de trabajo.

Esta semana los mismos funcionarios del Ministerio de Trabajo lo reconocieron: no hubo creación de nuestro puestos, solo regularización de una situación laoral a través del  registro de monotributistas para cobrar la AUH.

Fue esta semana que el Ministerio de Trabajo publicó datos escalofriantes, como por ejemplo que 12 millones de trabajadores continúan sin poder insertarse al mundo laboral salvo el sector de maquinarias agrícolas y un pequeño repunte en la construcción a partir de la obra pública implementada.

Por lo demás todos los otros números dan para abajo: los niveles de ocupación en la actividad privada siguen siendo inferiores a los que heredó el gobierno de Mauricio Macri y las estadísticas más serias hablan de una pérdida de casi 150 mil trabajadores que dejaron de serlo.

El cóctel llamado realidad empeora si a esto le sumamos que el alza de precios continúa y comprar lo mismo es cada vez más caro. Y volvemos a apelar a números oficiales: Según el Indec, las canastas básica y alimentaria se encarecieron 3,05 por ciento en marzo y la inflación supero el 2%, hoy una canasta familiar básica  para una familia tipo trepa a los 14 mil pesos.

Esto quiere decir que para no caer bajo la línea de pobreza una familia de 4 integrantes necesita por lo menos 14 mil pesos mensuales y cada vez son menos las familias que pueden llegan a ese número.

 Si el partido de la vida te juega una mala pasada y de pobre descendes a indigente, necesitas casi 6000 pesos para vivir. Si bien no hay datos comparables con un año atrás se supone que el aumento del costo de vida para pobres e indigentes aumentó cerca de un 35% y fue de casi el 2% el último mes, un número alto para las pretensiones del gobierno de no superar el 17% en este año.

Empresas nacionales  que invierten en el extranjero, fábricas argentinas que cierran porque lo que ellos fabrican viene de afuera con costos imposibles de competir, manos de obra que se queda sin trabajo.  Parece mucho y, sin embargo, hay mas.

Esta semana una vez más productores prefirieron regalar sus verduras y frutas a comercializarlas. En Plaza de Mayo instalaron una feria donde dieron el trabajo de sus manos y volvieron a reclamar para que avance la lay de acceso a la tierra y soluciones para la crisis que viven.

Allí estuvieron pequeños campesinos, trabajadores de la tierra, agricultores familiares que no entran en los planes de las políticas de estado que solo piensan en los grandes pooles sojeros. Como dijo el mismo Nazareno Ramos, productor e integrante de una cooperativa agropecuaria “Con estas políticas vamos a quedar muchos en el camino y vamos a ir a engrosar las villas miseria”,

Ni tarifa social de luz y otros servicios, ni créditos para los pequeños productores rurales está en la agenda del gobierno, los beneficios de baja de retenciones son solo para los grandes. Es más algunos pocos beneficios conseguidos como el asesoramiento de profesionales del INTA para mejorar la producción fue sacado por “ajuste presupuestario”

 

Entre tantos refranes y frases populares o célebres utilizadas en el editorial de hoy, no podemos cerrar sin apelar a una de ellas: para aquellos que todavía suelen decir con descaro que este es el camino y que hay preocupación del Gobierno por los sectores más desprotegidos, desde aca se les contesta con otro refrá: “para muestra sobra un botón”y los botones de muestra de tanta perversidad y cinismo podrían abastecer a una mercería.