DE HERENCIA Y HEREDEROS

Hoy vamos a sacar al aire un informe donde queda demostrado que en este último tiempo la política económica estuvo dirigida, como casi nunca, a una ilógica e injusta distribución de los bienes.

Cualquier diccionario sociológico dirá que la política es la implementación de medidas para lograr el bien común. Después habrá variantes, depende  en que posición se encuentre el partido gobernante: algunos tenderán a desplegar medidas que lleven algo de justicia e inclinen la balanza para los que menos tienen, y otros lo harán a la inversa, beneficiando  a los poderosos.

En ocasiones existe una mixtura de ambos.

El informe que presentaremos hoy demostrará que la transferencia de recursos por parte de lo que menos tienen a los que más tienen  es escandalosa. Hoy quienes más ganan, ganan más de 20 veces que los que menos poseen, una transferencia de recursos solo comparable con la dictadura y el menemato.

Ya pasó un tiempo considerable como para no creer en argumentos que dicen que en poco tiempo la cosa cambiará o que se trata de una herencia recibida. Mas bien se trata de un plan económico diseñado con el único objetivo de privilegiar a algunos y condenar a otros. Al menos eso queda demostrado en los ya 500 días de gobierno de Cambiemos

Perón decía que  “La economía la dirige el Estado en beneficio de las mayorías o la dirigen las corporaciones en beneficio de unos pocos”,  quizás como muy pocas veces puede verse que las palabras del tres veces presidente son reales y concretas.

Alejándonos de cualquier frase o idea partidaria, el documento eclesial de Puebla dijo , hace ya un tiempo, que las políticas que se implementaban (implementan) en Latinoamérica generan “pobres cada vez más pobres a costa de ricos, cada vez más ricos”.

Lo dicho por los obispos en México, en la Tercera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en 1979 podrían casi considerarse una profecía. Nuestro continente y nuestro país están viviendo una fenomenal transferencia de recursos generando bolsones gigantescos de pobres y olvidados a costa de una pequeña casta que se enriquece y puede solventar a varias generaciones

La escenografía del país demuestra lo que se está diciendo: bolsones de pobreza, caída del consumo (fundamentalmente de los bienes de primera necesidad), empresas que cierran, pequeños emprendimientos que bajan las persianas, sectores productivos y familias que todos los meses hacen listados y van tachando necesidades para quedarse con algunas y olvidar otras y un número de desocupados en franco crecimiento.

En el otro rincón –diría un engolado locutor de peleas de boxeo-  corporaciones, mineras, hiper productores  de cosecha en grano transgénico, empresas multinacionales, estrategas de timbas financieras se encuentran en su mejor momento.

No es casual, es causal, mientras se dice a los cuatro vientos que se trabaja para la pobreza cero, en realidad gobiernan los mismos que se  están beneficiando.

Por eso los únicos datos que pueden mostrar son que se venden más autos de alta gama, aunque se fabriquen menos en el país, o que creció el consumo de champagne, aunque nada digan de la baja de la compra de la leche. Una ecuación difícil de entender si se quiere ser –como lo dijo Macri esta semana en China- el supermercado del mundo.

Más difícil aún de comprender si se supone que es verdad que los empresarios devenidos en políticos les preocupa la situación y pretenden pobreza cero.

La pobreza, lejos de reducirse aumenta todos los días. Estos días se informó que una familia tipo necesita 1000 pesos diarios para vivir dignamente. El centro de estadística porteño (ciudad que es gobernada por el PRO) informó que si un matrimonio  posee dos hijos de 9 y 6 años no pueden vivir con menos de 20 mil pesos por mes

Esto quiere decir que son realmente muchos los que han caído bajo la línea de la dignidad ya que son muchos los que no llegan ni por asomo a ese monto.

El aumento de las tarifas y la inflación de los productos básicos son un cóctel venenoso para muchos, y por eso la gente cada vez consume menos.

En estos últimos 15 meses siempre hubo caída de ventas, antes era sólo en los supermercados, hoy también lo sufren los shoppings. O sea, cada vez hay menos compras y menos paseos, y para aquellos que supongan que estas afirmaciones nacen de una mente opositora y macabra, mentirosa que lanza datos falsos, se le dice que –una vez más- estos datos están sacados de lo que informa el INDEC quién informó esta semana que la venta en los supermercados  cayó  casi un 7% y la de los shoppings un 13.

Es entendible, los salarios –para los que lo tienen- no aumentaron en relación con lo que subieron los productos y los servicios. En solo un año, la canasta de servicios y bienes subió más de un 25%.

Pobreza cero prometieron y prometen y muchos viven haciendo equilibrio para no dejar de ser pobres y caer en la indigencia que es el umbral inferior a la pobreza. Muchas familias no ganan 7400 pesos mensuales que es lo que se necesita para no caer en la indigencia. O habremos entendido mal y la idea es tener pobreza cero porque  solo habrá indigentes.

Y no se trata solo de una ironía sino de una triste realidad:  como ya lo dijimos en este espacio, ese combo que han formado de inflación, caída del salario y aumento de la desocupación  aumento el equipo de los pobres y de los indigentes.

El  Observatorio de la Deuda Social Argentina estimó que la pobreza –que en el año 2015 trepó al 29%, hoy ha llegado al 33% y que los indigentes que eran un poco más del 5% hoy llegan al 7%.

Con estos nefastos números, antes de preocuparse por transformarnos  en  el supermercado del mundo  debieran ocuparse en darle trabajo y comida a los argentinos.

Ya pasó mucho tiempo para seguir echándole la  culpa a la pesada herencia y quizás  el problema no sea la herencia sino los herederos.