SANTIAGO MALDONADO Y EL ESTADO AUSENTE

Otra semana más sin saber donde está Santiago.

Y lo que resulta peor, otra semana más donde el estado no dio señales de

preocupación, por el contrario todas las manifestaciones fueron para entorpecer la

investigación, engañar u ocultar información.

No se trata de una hipótesis o de una opinión sino de hechos concretos, palpables,

que demuestran que, en el mejor de los casos, a este gobierno no le interesa ni

recuperar a Santiago ni saber que fue lo que sucedió.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña fue interrogado el día jueves en el Senado de la

Nación y allí dijo que si “se comprueba algún delito por parte de un miembro del

Estado, no habrá encubrimiento”. Declaración tardía pues con tanto tiempo pasado

sin hacer nada y con algunas manifestaciones y posiciones vertidas por

funcionarios del gobierno, el encubrimiento ya fue concretado.

Hace mucho que no se ve a funcionarios de un gobierno ponerse tan de un solo

lado en un hecho tan fuerte como lo es la desaparición forzosa de Santiago. Fue la

misma Ministra Bullrich quién expresara que no pensaba atacar a la fuerza de

seguridad porque “el gobierno las necesita”. Terrible sincericidio: no puede atacar

a una fuerza que luego le pedirá que –ante reclamos populares- reprIma.

El gobierno no solo encubre negando la realidad y desconociendo aunque fuera

una mínima posibilidad de que gendarmes sean responsables de un hecho ilícito,

sino que además permitió que se borren todas las pruebas posibles y hasta llegaron

a invertir la carga de prueba y transformaron el delincuente a la víctima.

Hoy se sabe sobre la existencia de “adulteraciones” en los registros de los

escuadrones de Gendarmería que participaron de la represión del 1 de agosto en

comunidad Lof en Resistencia de Cushamen. Los libros de los gendarmes de esa

zona están todos borrados, con anotaciones que no coinciden con la realidad,

tachones y hasta falta de datos.

Ese solo hecho debiera ser válido para investigar.

La acción valdría un pedido de informe a la cúpula de la gendarmería, sin embargo

todavía no fueron ni siquiera citados

Está en Chile, nunca estuvo en la manifestación, se escondió para pasarle una

factura al gobierno, lo hirió un puestero, está de viaje… algunas de las

perversidades que generó esa usina de mentiras que tiene el frente Cambiemos y

que tan bien repiten algunos grandes medios de comunicación.

Santiago pasó de víctima a prófugo, criminal y hasta muerto

Cada una de las mentiras fueron cayendo, una a una. La versión que mas apoyaba

el gobierno era la de la heridas que le habría propinado un puestero, hecho que fue

descartado pues no hay coincidencia en el análisis de ADN

Tuvo que pasar más de un mes para que en un relato oficial, en la voz del Jefe de

Gabinete y del Presidente se escuchara que están preocupados y ocupados

Treinta y cinco días después expresaron su preocupación.

Claro que fieles a su estilo junto a la supuesta preocupación le vino toda una

catarata de manipulaciones. Por ejemplo el secretario de Derechos Humanos,

Claudio Avruj, descalificó a Matías Santana, supuesto testigo clave, y

republicanamente, criticó fuertemente al Fiscal Delgado quién había solicitado se

investigue al gobierno por encubrimiento. Además volvió a expresar duros

conceptos para la familia y mantiene a Gendarmeria como la investigadora del

hecho.

El gato investiga que pasó en la cueva de ratón.

No hay razón para no creer que se trata de una estrategia para que nunca se sepa

la verdad. ¿Pueden ser tan cínicos? Si pueden.

Suponen que el paso del tiempo borra todo, todo lo olvida.

Es la misma estrategia de siempre: dejar pasar el tiempo, patear la pelota lo más

lejos posible, para que un día, otro tema –seguramente terrible- tape a este y

dejemos de preguntarnos ¿donde está Santiago?

Por eso nosotros hoy hacemos un programa de radio donde una vez más aparece el

tema, por eso hay que seguir batallando, preguntando, exigiendo que nos digan

que pasó con Santiago. Porque no podemos acostumbrarnos a todo,

acostumbrarnos también a que una persona puede desaparecer.

Hay que ganar aunque sea esta pequeña batalla cultural y seguir preguntándonos

donde está Santiago. Es la manera de decirles que no nos vamos a olvidar, que

vamos a exigirles que lo bUsquen, que investiguen que nos digan que pasó y que se

condene a los bestias.

Hace unos días programa de radio que conduce el periodista Alfredo Zaiat publicó

en redes sociales un video donde aparece constantemente la pregunta Donde está

Santiago Maldonado. Nos tomamos de esa idea para repetir que la frase se escucha

en muchos lados pero también se lee, en remeras, en paredes, en pizarrones de las

aulas, en los muros de Facebook con letras grandes, chicas y de colores

La pregunta también aparece en recitales de rock, en canchas de fútbol, en alguna

carpeta que lleva un estudiante debajo de su brazo y en las primeras planas de

diarios de nuestro país y del exterior.

¿Dónde está Santiago Maldonado es el grito que se escucha bien fuerte.

Se lee en banderas escritas por jóvenes. La pregunta se escucha en casa, en la

escuela y en el trabajo.

Lo escriben en las paredes con tizas y con aerosol y todos los días aparece un

wasapp que repite la pregunta: Donde está Santiago Maldonado?

Solo 4 palabras y un signo de interrogación parecen ser el arma para presentar

batalla a un gobierno que no quiere que se sepa la verdad. Vuelve a depender de

nosotros, si seguimos preguntando dónde está? No podrán ocultar la realidad.

Lo venimos preguntando desde hace mucho, habrá que seguir preguntando,

preguntando y preguntando porque como dijo alguna vez el sindicato de Prensa de

 

Bs as, la peor opinión…. Es el silencio