LA TRAGEDIA DEL SUBMARINO SAN JUAN Y MALDONADO

 

Tomo el desafío de editorializar sobre lo ocurrido esta semana con el submarino San Juán y la vida de 44 argentinos que, desde hace ya casi 10 días, forman parte de las noticias y los ruegos de muchos de nosotros.

 

Digo desafío porque es un tema que, salvo desde lo informativo, a la hora de opinar se lo suele esquivar, salvo por aquellos que mezclan y confunden y mezclan todo: como por ejemplo, la desgracia vivida con comparaciones tales como: “no se preocupan por los 44 militares y sí lo hicieron por Maldonado” (antes del apellido de Maldonado, suelen poner adjetivos des-calificativos, tales como el vago, el zurdo o el sucio de Maldonado), o, el submarino se hundió por culpa del Kirchnerismo que gasto una ponchada de plata para mal arreglarlo, Cristina tiene que ir prensa por esto, o basta de asesinatos, hace unos año once ahora esto.

 

Una rara mezcla de situaciones que, no solo no resisten la mínima relación periodística, sino que además en muchos casos resulta cruel, cínica, inhumana.

 

Y en el medio un abanico de pasiones desenfrenadas que no respeta el dolor, el desgarro por saber que es de la suerte de 44 personas y el lamento profundo de sus familiares.

 

Versiones que se lanzan al aire y que se suman a una catarata de cuestiones que nos hacen un pueblo repleto de rumores y vacío de certezas: el submarino no tenía mantenimiento, dicen algunos, la culpa es de Macri, o, fue mal arreglado, la culpa de es Cristina. Así por ejemplo nos informan que en mayo del año pasado, cuando el Jefe de Gabinete Marcos Peña fue a la Cámara de Diputados a brindar uno de sus habituales informes de gestión, la ex ministra de Defensa Nilda Garré le planteó que el submarino necesitaba unas reparaciones y que Peña no respondió.

 

Pero enseguida aparece otra versión. Ayer el Presidente Macri , luego de mantener una reunión informativa con el Estado Mayor Conjunto aseguró que el submarino ARA San Juan estaba “en perfectas condiciones para navegar”.

 

¿Estaba en condiciones o no estaba en condiciones? . No lo sabemos y posiblemente nunca lo sabremos.

 

Pero hay más.

 

Por redes sociales surgió una información muy difícil de comprobar, y que el hundimiento podría haber sido ocasionado por un torpedo lanzado accidentalmente por barcos norteamericanos y argentinos que realizaban maniobras en mar argentino, violando la normativa que dice que, para hacerlo, deben contar con apoyo del Congreso, el mismo apoyo que había sido negado el año pasado.

 

¿Esas maniobras existieron?. ¿Fue un misil o un torpedo el que causó el faltal desenlace del submarino?. No lo sabemos y posiblemente nunca lo sabremos

 

Podría seguir con muchas versiones más, pero solo estas dos alcanzan para fundamentar lo que ya hemos dicho muchas veces por este micrófono: somos un pueblo que no sabe lo que sucede, no conoce que pasa, no tiene responsables ante hechos terribles: una irrespetuosa recorrida de los últimos años y apelando solo a la memoria podría incluir en este listado la leche contaminada, el atentado a la embajada de Israel y a la Amia, el robo de los restos originales del puente colgante, las valijas de Amira y de Antonini Wilson, la nafta adulterada, el Swiffgate, los pollos de Mazzorin, los guardapolvos de Bauza, los remedios enterrados, los juguetes de Vanrrell….

 

¿Habrá que sumarle en el futuro lo ocurrido con el Submarino San Juán?.

 

La cantidad de hechos que desconocemos, y lo trágico que resultan ser la mayoría de ellos, nos interpela profundamente sobre una serie de acontecimientos que resulta imposible abarcar en un espacio como este, pero que al menos nos permita pensar, sobre algunos y un instante sobre este hecho.

 

Y uno de estos tópicos tiene que ver con las reacciones que generó en diferentes blancos poblacionales el hecho: como ya lo hemos dicho uno de ellos –y llevado a cabo por sectores ultraconservadores- fue el de comparar esta tragedia con otra tragedia: la muerte de Maldonado, como si una fuera digna de movilizar y otra no. Terrible y cínica manera de pensar si se tiene en cuenta que, en ambos casos, estamos hablando de vidas.

 

¿Es de izquierda y de progres preocuparse por lo que ocurrió con Maldonado y es de derecha y conservador hacerlo por los 44 tripulantes del Ara San Juán?

 

Definitiva y rotundamente no.

 

Se trata de una cruel simplificación

 

Debiera interperlarnos y sensibilizarnos tanto la muerte de Maldonado como la de los militares del submarino y fundamentalmente, ambos hechos (como tantos otros) debieran ser motivo de preocupación paran saber si hubo responsables en ambas tragedias.

 

Más allá de lo que digan las pericias –que son fundamentales- es necesario seguir sosteniendo que, si a Maldonado no lo hubieran corrido, si no hubiera sido por perseguido brutalmente por gendarmes que la única orden judicial que tenían era la de despejar la ruta y los amedrentaron (a Mapuches y a Maldonado) a terreno abierto, lejos de la ruta, Maldonado no se hubiera ahogado.

 

Tan importante como saber en qué condiciones estaba el Submarino, si era lógico y recomendable que salga a navegar y si solo se trató de un accidente.

 

Quienes miraron y miran para otro lado en la responsabilidad de Gendarmes en la muerte de Maldonado y es más, quienes hasta festejan su muerte son una porquería de personas.

 

Y quienes ahora cometen acciones similares con los 44 argentinos posiblemente muertos, también.

 

Limitar el respeto a la vida del otro según mis simpatías y cosmovisiones sociales o políticas me transforma en un bárbaro: es bárbaro el que dice bien hecho, por hippie o por meterse en lo que no debía, tanto como el que desconoce el dolor del otro porque era militar.

 

Y acá me detengo un instante: algunos párrafos para aquellos que también mezclan todo y relacionan a los integrantes del submarino con las FFAA que llevaron a cabo el golpe de estado del 76 (y otros), ¿qué tiene que ver una persona de 25 o 35 años, que decidió ser militar y realizaba una tarea necesaria como vigilar nuestras costas de los barcos depredadores de nuestra fauna pesquera con los que llevaron a cabo las troperías de hace más de 40 años?

 

¿No resulta muy esquizofrénico mezclar las cosas así?

 

Nunca la muerte debiera servirnos para algo, pero si nos bañamos en un pragmatismo extremo de buscarle alguna utilidad a temas tan terribles como la

 

muerte, este hecho ocurrido debiera servirnos para saber si queremos o no tener FFAA, y –seguramente- que roles debiera tener.

 

Resulta obvio que los que transitamos por esta vereda las queremos sujetas al poder político, respetuosas de la república, democráticas, pero sabemos que, al menos en esta coyuntura, son tan necesarias como dignas de ser repensadas.

 

Y fundamentalmente quiero caminar por la vereda a la que la muerte injusta, ingrata, evitable nos siga doliendo.

 

 

Sea de quién sea.