UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

Una de cal y otra de arena, suele decir con sabiduría el refrán popular cuando se trata de dar una buena y una mala noticia.

Esta semana la realidad volvió a ofrecernos un abanico de temas que –como lo decíamos hace 7 días- resultan imposible de digerir todos juntos.

La buena: se recuperó la nieta 126. Se recuperó otro pedacito de memoria, una argentina en este caso  que conoce su verdadera identidad gracias a la lucha de Abuelas de Plaza de Mayo. Otra familia que ve que –después de estar años buscando- encuentra su pasado, su historia, su sangre

 La “nueva” nieta se llama Adriana y enseguida le prometió a su abuela Blanca que tomaría su apellido verdadero, Garnier. Su abuela vive en Concepción del Uruguay. Allí nació y se crió Edgardo, el papá de Adriana.

Edgardo vivió en esa ciudad de Entre Ríos hasta que se mudó a La Plata a hacer la carrera universitaria de Ingeniería Electromecánica. Allí conoció a Violeta Ortolani, ambos militaban en  Montoneros y  se casaron  en agosto de 1976. Violeta estaba embarazada de 3 meses y habían decidido ponerle de nombre Vanesa, si era nena.

Y fue nena pero antes que naciera, un mes antes la secuestraron. A Edgardo lo secuestraron después, en Febrero de 1977 y nunca más se supo de ellos.

Adriana nació con su mamá en cautiverio, forma parte de los tantos bebés nacidos en campos de concentración y entregados luego.

Amas familias, la de Violeta y Edgardo  los buscaron a los dos y también a su hijo o hija. La buscaron durante 40 años.

La memoria es porfiada.

Adriana se enteró por su tía que era adoptada, sus padres –ya muertos- nunca se lo habían dicho. Apenas se enteró fue a Abuelas, quería saber cuál era su historia.

Y la encontró  ahora sabe que fue una hija deseada, que no fue abandona, y que dos familias la buscaron siempre.  Como puede verse, además de la identidad, estas luchas recuperan muchas otras cosas. Por eso Adriana en la conferencia de prensa, en la casa de las abuelas dijo: “No pudieron, no pudieron ganarle al amor a pesar de tanto odio”.

Pero la realidad no nos deja disfrutar de estos momentos. A las pocas horas ya estábamos hablando de otras cosas, de lo menos que van a ganar los jubilados, del aumento de la nafta y de la luz y de las reformas que apuntan contra los que menos tienen.

Y junto a todo eso nuevas detenciones de ex funcionarios del anterior gobierno que presidía Cristina Fernandez e, incluso, el pedido de desafuero de la ahora senadora Fernandez para –también- detenerla.

No pasó mucho tiempo para que podamos leer y escuchar las dos versiones, una:  la justicia actúa de manera independiente y detiene a los que generaron corrupción y taparon el atentado a la AMIA y la otra, la que afirma que es una maniobra de la sociedad Gobierno-Justicia para acallar voces opositoras y para que nos olvidemos de la realidad social que tanto nos afecta.

Una de cal y otra de arena.

Lo cierto y más allá del deseo de muchos –y también de quién está leyendo esta editorial ahora- de que la justicia actúe  y se meta en aquellos lugares donde históricamente nunca se metió, que juzgue al poder político cuando este traiciona su función, que no haya impunidad para con los poderosos,  existen ciertas coincidencias que hacen pensar en una maniobra política, como por ejemplo que la ola de detenciones se lleva a cabo en el mismo momento político donde el gobierno  empieza a sufrir imputaciones por sus políticas económicas, incluso, de propios y donde corre peligro la  aprobación de sus dos reformas, la previsional y la laboral.

Las detenciones ocurren la misma semana que diputados  y la CGT anunciaron que no apoyan las reformas. La misma semana en que hasta Susana Gumenez criticó la medida contra los judiciales. (Apropósito que fulero debe ser que Susana Gimenez te corra por izquierda no?)

Las detenciones también ocurren cuando el submarino San Juan no se encuentra y cuando los familiares son muy duros en sus comentarios. La misma semana que el juez entra a territorio mapuche y no encuentra ningún elemento que pueda brindar sospecha de que estos pueblos originarios  son violentos.

Convengamos que así leído,  las detenciones a Timermann, Delia, Esteche  y Zanini aparecen como sospechosas de una estrategia para que hablemos solo de este tema y para disciplinar al que se le ocurra levantar la voz y esta hipótesis suena con más fuerza si esas detenciones se hacen de la manera espectacular que se presentan: de madrugada, avisándoles previamente a los medios para que circulen las imágenes y de manera express.

Es posible que algunos, desde el otro lado del receptor, ya esté diciendo que este periodista es K y sale a defender lo indefendible. Nada más falso, como quedó demostrado durante los 12 años de Kirchnerismo quien habla aplaudió medidas que le parecieron acertadas y criticó duramente las que supuso equivocadas.  Tan cierto resulta esta afirmación  como la que también sostiene que no se encuentran en estos casi dos últimos años medidas para aplaudir.

Por otra parte y como también lo he expresado en más de 30 años de laburo periodístico, la justicia debe ser intransigente para los que, aprovechando un cargo público, generan políticas que atentan contra el bien común.

Aún así muchas acciones ocurridas esta semana resultan confusas y cargadas de sospechas.

Como ocurrió con De Vido, Zanini fue detenido primero y luego trasladado desde  Río Gallegos a Buenos Aires  y luego al Penal de Ezeiza sin juicio ni condena por el supuesto delito de traición a la patria.

Uno no es abogado, pero parece algo extraño el argumento de que los terribles atentados a la  Embajada de Israel y la AMIA, fueron “actos de guerra” de Irán y que el memorándum sería –así vistas las cosas- un colaboración con el enemigo, tal como lo sostiene el Juez.

El memorándum fue aprobado por el Congreso, pero Irán ni siquiera lo trató en su Parlamento. Por lo tanto nunca entró en vigencia. Además, la Cámara de Casación señaló que la Comisión de la Verdad era un cuerpo extraño al sistema judicial argentino y, por lo tanto, declaró inconstitucional el tratado.

Tampoco se entiende mucho estas detenciones sin condena  con personas que siempre mostraron colaborar con la justicia cuando se los convocó, aunque en este punto habrá que decir que muchos argentinos que no pertenecen al mundo político también  son detenidos  y pasan años presos sin sentencia.

Se insiste, aún desde el desconocimiento del derecho, parece traído de los pelos el argumento de traición a la patria algo que en nuestro país solo fue  utilizado por la revolución fusiladora contra Perón  y que hoy se lo aplica cuando Irán nunca fue condenado por el atentado,  no se rompieron relaciones y existe en Buenos Aires embajada iraní y una Argentina en Therán.

De a poco parece volverse natural el uso de la a prisión preventiva  siempre a representantes políticos de la oposición , funcionado no solo como una condena anticipada, prejuiciosa, volteando el principio de inocencia de nuestro código, sino como  argumento disciplinador y show mediático que se inauguró con Milagros Salas. Como disciplinador también resulta que ahora, cuando hace muy pocos meses la ex presidenta es elegida como senadora y a poco de asumir, se le caiga con la sentencia cuando hace dos años que la ciudadana Cristina Fernandez transitaba sin fueros. ¿Por qué no antes? ¿Por qué  ahora?

Son muchas dudas que invitan a pensar más en maniobras políticas que en el funcionamiento de una justicia independiente. Es en este marco que no resulta para nada ilógico suponer que hay un matrimonio entre el gobierno y ciertos sectores del Poder Judicial.

Como lo hemos dicho en alguna oportunidad, no nos unimos al coro de “Macri basura vos sos la dictadura”, hay diferencias abismales, como abismal también es la diferencia entre el candidato a Presidente de Cambiemos que prometió respetar las instituciones, y el Presidente y su equipo que las avasalla intentando poner Ministros de la Corte por Decreto,  reprimiendo a manifestantes y dando carta libre a fuerzas de seguridad para que golpeen y hasta asesinen.

La nieta recuperada 126 nos dibujó una sonrisa en la cara, lástima que en este último tiempo las sonrisas nos duren tan poco.-