LA CORDILLERA EXPLOTADA (1RA PARTE)

(Por Ricardo Serruya)

El 25 de enero de este año cedió un dique  de una empresa multinacional minera ubicada en Minas Gerais, Brasil ocasionando, al momento de esribir esta nota 134 muertos y quedan aún 199 personas desaparecidas. De acuerdo con la prensa local, la represa que colapsó tenía un volumen de un millón de metros cúbicos de desechos mineros.

Los responsables son los dueños de la empresa Vale que en el año 2015 también generó un desastre en Brasil  por el que fue condenado a resarcir económicamente a los damnificados y todavía no lo hizo.

No son accidentes, son acciones delictivas gestados por empresas que no tienen el menor respeto por la vida,  con la complicidad de gobiernos que miran para otro lado mientras la gente se enferma o se muere y la riqueza del nuestro subsuelo emigra dejando además un pasivo ambiental escandaloso.

En el año 2018  presenté mi último libro “Quijotes, rebeldes y soñadores”. Uno de sus artículos se centra en las experiencias de resistencia a los emprendimientos mineros en la Argentina.

De este trabajo extraemos algunos párrafos que, a partir de esta semana, compartiremos, presentadas en capítulos.

 

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En este último tiempo el debate sobre la instalación de emprendimientos  mineros  formó parte de la agenda de temas a  discutir. Como en tantas otras problemáticas (pero fundamentalmente en la ambiental) los sectores que se han opuesto a la mecánica con que multinacionales, gobierno nacional y gobiernos provinciales,  quieren  concretar esta actividad han sido acusados de talibanes verdes, ir contra el progreso o no aceptar las reglas de la modernidad.

Raras acusaciones si se tiene en cuenta que  las voces que  se manifiestan son polifacéticas, pues  comprenden, a  entidades ambientales, vecinos, integrantes de pueblos originarios, académicos, intendentes, concejales o representantes de Iglesias.

Distintas zonas geográficas se han transformado en  lugares de movilización y resistencia, muchos de ellos organizados en asambleas democráticas, nucleadas en la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC).[1]

Como las acciones y las fuerzas se encontraban desperdigadas, esta unión de asambleas  nace con el propósito de articular y potenciar  estas  diferentes luchas  y con algunos tópicos en común tales como la lucha por conseguir  consultas populares  y la concreción de un  modelo de desarrollo regional sustentable, respetuoso del ecosistema, de las economías regionales y las culturas e identidades locales.

Su trabajo es estrictamente horizontal, no tiene una existencia autónoma por encima de quienes la conforman, no forman  comité directivo ni de gestión, no poseen  autoridades, ni voceros.

Del otro lado se encuentran  sectores muy poderosos: gobiernos provinciales,   gobierno nacional  y multinacionales.

Fuerzas totalmente dispares.

Una nueva versión de David y Goliat.

Y en esta disputa la mentira, el silenciamiento y la no difusión de la verdad será una de las tantas estrategias llevadas a cabo por el poder para  no debatir profundamente el tema. Pocos argentinos están al tanto de que la mega minería a cielo abierto involucra directa o indirectamente a 15 provincias argentinas. Pocos saben acerca de las características de cómo se desarrolla en la práctica y de sus gravosas consecuencias en términos sociales, económicos y ambientales.

Como suele pasar en estos casos, la historia no solo está encuadrada en cuestiones económicas donde ya se sabe quiénes ganan y quiénes pierden, sino que –además- existen focos de cinismo y de corrupción. Así los gobiernos de Catamarca, San Juan, La Rioja, los habitantes de estas zonas y poblaciones de la Patagonia argentina vuelven a mostrarnos que el poder político es sospechado de   ignorar alertas científicos, informes universitarios y demás proclamas, ir contra el bien común cobrando coimas exorbitantes para lograr que estas multinacionales se instalen en localidades enfermando y matando a sus ciudadanos, modificando el paisaje de la zona  y dejando pasivos ambientales monstruosos.

El alegato será otro: dar trabajo y prosperidad a la localidad.

Mentiras.

Y en este  caso, una vez más, debemos remontarnos, a la segunda década infame de nuestra historia: la década del 90: el “menemismo”.  Fue durante la gestión  de quién fuera  tres veces gobernador de La Rioja, Angel Mazza, desempeñando el cargo de  secretario de minería del Gobierno de Carlos Menen,  cuando se dictaron  las actuales leyes mineras que favorecen al capital transnacional y la depredación ambiental.

Por estas actitudes –y otras- Mazza, en La Rioja, pagó caro su “venta” a las multinacionales dándole la espalda a su pueblo. En el año 2007 La Rioja estaba sumida en una crisis institucional y en ese marco se conocieron maniobras fraudulentas llevadas a cabo por una de las empresas trasnacionales y el estado Riojano, más concretamente entre el  entonces gobernador Maza, la Barrick Gold y la antigua empresa pública Yamiri, rebautizada como sociedad anónima, Yamiri Gold and Energy Inc. En esos días, los derechos de explotación de siete proyectos mineros importantes de La Rioja habrían sido transferidos gratuitamente a la sociedad anónima con sede en Canadá, donde reside la Barrick Gold, que más tarde se convertiría en su principal socia.

El hecho y la crisis  institucional  hicieron  que Maza debiera abandonar su puesto de Gobernador, siendo sucedido por el entonces vicegobernador, Luis Beder Herrera, quien se había apropiado de modo oportunista del discurso ambiental y sancionó poco después una ley que prohibía la extracción minera a cielo abierto con  el uso de cianuro.

La década del 90 fueron años donde se decía algo para hacer todo lo contrario, años donde aquellas declaraciones efectuadas por un recién ungido Presidente, Carlos  Menem a  Bernardo Neustadt en cuanto que si “decía lo que iba a hacer realmente, nadie lo hubiera votado”, hizo carne en muchos. Beder Herrera, como gobernador, en junio del año 2008, derogó la ley que prohibía la mega minería, y también otra ley  que llamaba a una consulta popular por el tema.

Como Judas la traición fue suprema, pues a ambas derogaciones se le sumó el nombramiento del presidente de la Cámara Empresarial de Minería como nuevo secretario de Minería provincial y se compró, persiguió o silenció  las voces de los que se oponían a emprendimientos mineros a cielo abierto.

Pero de lo ocurrido en La Rioja y del enorme y digno accionar de la gente de Famatina nos detendremos más adelante.

Una vez más deberemos apelar al episodio relatado en la Biblia: el enfrentamiento entre David y Goliat. Los gobiernos provinciales y  el nacional se asociaban para generar un discurso mentiroso y que llenan de promesas de prosperidad a las poblaciones, las multinacionales apadrinan universidades para que las manifestaciones académicas afirmen sobre la benevolencia de tal producción, los medios de comunicación se llaman al silencio temor o comprados por una pauta publicitaria jugosa.

Había que abarcar todas las manifestaciones, todas la voces: se firmaron contratos publicitarios importantes para que medios de comunicación no alerten sobre lo que –en realidad- sucedía, las empresas extractivas y hasta los gobiernos provinciales  “ sponsorearon” las camisetas de fútbol de los equipos de las ciudades con emprendimientos mineros donde podía leerse en el pecho y en la espalda de los jugadores admirados leyendas de empresas o  frases donde se aclaraba que se pertenecía a una localidad minera.

En el otro extremo de esta historia se ubican las  asambleas ciudadanas conformadas por docentes, otros trabajadores, gente de a pie, más algunos pocos periodistas y  militantes ambientales preocupados y ocupados por el trabajo efímero, la salud, el entorno y el paisaje.

Una lucha desigual.

Desigual y escandalosa.

Entre las tantas mentiras que se mencionan para que –mediante la desinformación- habitantes de estos lugares apoyen tales emprendimientos, se encuentran frases repetidas hasta al hartazgo y mentirosas: “para que queremos tener riqueza  en nuestro subsuelo si la gente que reside allí vive en la pobreza”, “las empresas harán inversiones de estructura (rutas, hospitales, etc) que quedaran para el uso de la comunidad” o “estas actividades  generan mano de obra en localidades donde la desocupación es cuantitativamente importante”,  dichos que pueden ser acompañados si no fuera porque la realidad muestran que son solo frases vacías  y que, a la hora de la verdad, nada de esto sucede .

En nuestro país y en otros  abundan ejemplos donde estas afirmaciones solo quedaron en promesas.

En realidad la política fue absolutamente disímil. Se entregaron los recursos naturales, la riqueza se fue fronteras fuera de nuestro país, el trabajo generado fue, no solo escaso sino además con nula protección a la salud y a  la vida de las personas,  y  temporario,  no hubo inversión en estos lugares y se dejó un pasivo ambiental y una modificación del paisaje escandaloso.

No resulta buen negocio, salvo para unos pocos.

 

 

 

 

 



[1] Según su propia página web (asambleasciudadanas.org.ar)  “La Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) es un espacio de intercambio, discusión y acción conformado por asambleas, grupos de vecinos autoconvocados, organizaciones autónomas no partidarias ni vinculadas al aparato estatal y ciudadanos en general reunidos en defensa de los bienes comunes, la salud y la autodeterminación de los pueblos, seriamente amenazados por el saqueo y la contaminación que el avance de diferentes emprendimientos económicos van dejando o pretenden dejar a su paso.”

Se puede decir que poseen diferentes estrategias pero entre los mas destacados está el de potenciar las luchas de vecinos  que repudian y se enfrentan a emprendimientos extractivistas y creen que la consulta popular y lso referéndum son parte de la organización que las comunidades emprenden

Pretenden un desarrollo regional sustentable, respetuoso del ecosistema y de las economías regionales.

No poseen estructura jerárquica,  sino que su accionar es colectivo y se basa en el encuentro e intercambio de construcción de saberes e ideas autogestionarias .