El  sábado 27 de octubre de 2012 , cuando el sol ya caía,  Jésica Caparrós se encontraba cerrando las puertas de su negocio de ropa que tenía en el populoso barrio de Guadalupe Norte.

Jésica formaba parte de ese colectivo de mujeres a las que alguna vez le juraron amor eterno y que luego su vida se convirtió en un calvario de violencia machista.

Se había separado de su marido, Exequiel Figueroa, cansada de tanto maltrato. Pensó que, separada, podía empezar una nueva vida.

Se equivocó….  No, no se equivocó, no la dejaron.

Aquél sábado, su ex pareja entró y le efectuó un  disparo “a quemarropa”, le apoyó el revólver en su rostro y la mató.

La justicia falló y, se hizo justicia, Exequiel Figueroa deberá purgar una condena de cadena perpetua.

Se Presume  Inocente, programa de radio, habló con el Dr. Gustavo Durando, quien representa a los padres de Jésica, querellantes del proceso.