Por Ricardo Serruya
Desde hace años en diferentes geografías de nuestro país –y de otros- los espacios verdes se ven violentados por quemas de espacios verdes, la mayoría de ellos ocasionados intencionalmente con fines especulativos inmobiliarios o de producción ganadera agropecuaria. Lo vivido en estos días en la Patagonia es un triste y espeluznante reflejo de lo que viene ocurriendo desde hace ya tiempo. Estas quemas generaron indignación en la población, algunas leyes (que este gobierno ahora plantea derogar) que imposibilite cualquier emprendimiento productivo en las tierras dañadas y estudios sobre las consecuencias que quedan en los territorios luego de los eventos incendiarios.
En las sierras, las montañas, la llanura, los humedales y los bosques el fuego deja una postal escandalosa, pero además las consecuencias que sufren estos entornos son tan graves como poco denunciadas. En estas escenografías los cambios del hábitat son muy graves: se modifica las propiedades del suelo y de los cursos de agua, la presencia de ceniza afecta a animales y a la química de ríos y lagos – y por ende de la vida que allí existe- y la salud de habitantes que viven en ciudades cercanas donde se producen estos eventos catastróficos.
El equipo de investigadores e investigadoras del laboratorio de ecotoxicología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral y del Conicet logra, una vez más, que una revista de prestigio internacional publique una investigación realizada sobre esta realidad. Se trata del primer trabajo realizado en la Argentina que analiza experimentalmente los efectos ecotoxicológicos ocasionados en los humedales luego de sufrir incendios y, a grandes rasgos, alerta sobre riesgos para anfibios y el resto de la fauna acuática.
La revista que publica el necesario e interesante trabajo es el Journal of EnvironmentalScience and Health, Part A, una publicación de prestigio internacional especializada en contaminación ambiental y sustancias peligrosas. El trabajo puede leerse de manera completa entrando al sitio: 1-Ecotoxicity assessment of burned sediment ESPAÑOL copia.pdf
La primera autora, Paola M. Peltzer (CONICET–UNL), es además quién generó del primer trabajo de campo sistemático sobre los incendios en los humedales del litoral argentino, lo que posiciona a este nuevo estudio como la continuidad de una línea de investigación pionera en el país sobre los impactos del fuego en ecosistemas acuáticos. Además de Peltzer integran el equipo Ana Cuzziol Boccioni, María Fernanda Simoniello, Andrés Maximiliano Attademo, Ayelén Muchiutti, Gonzalo Libramento de los Santos y Rafael Lajmanovich.
El lugar elegido para realizar la investigación es lo que se conoce como el área de “Isla Los Sapos” y el trabajo de campo se realizó en el mes de octubre 2022. Esta isla está delimitada por el arroyo Vado en el límite de la ciudad de Santa Fe y la Río Salado en el límite de la ciudad de Santo Tomé. Se ubica dentro del valle de inundación del río Salado, y se caracteriza por sillas de montar y zonas bajas, lagunas temporales de inundación y estanques permanentes. Este terreno forma parte del área natural protegida conocida como “Reserva Hídrica Natural Laguna Juan de Garay”. Se trata de un espacio que sufrió la voracidad de las llamas.
En este caso la importancia radica, fundamentalmente, en el trabajo de campo realizado en un humedal santafesino, más precisamente abordando el grado de toxicidad que generan los sedimentos quemados cuando las lagunas y los cursos de agua se re inundan producto de lluvias o crecidas, o sea, los autores del trabajo subrayan que “los impactos del fuego no terminan cuando cesan las llamas, sino que se prolongan en el tiempo, afectando la calidad ambiental de humedales y sistemas acuáticos” y advierten con preocupación que “el fuego deja una huella tóxica que persiste cuando vuelve el agua. Sin políticas de manejo del fuego adecuadamente financiadas, los ecosistemas no tienen posibilidad real de recuperación”
Este periodista tuvo acceso a tan importante trabajo de investigación. Se publica a continuación algunos puntos de lo investigado.
EL TRABAJO
Acompañado de esclarecedores cuadros que demuestran lo investigado y comprobado conjuntamente con fotografías del lugar, la lectura del trabajo de investigación va relatando el efecto letal que esta realidad ocasiona en anfibios y el impacto ecológico que genera. Como ya lo han explicado en más de una oportunidad tomar a los anfibios como parte de la muestra tiene diversas explicaciones. Por un lado su estructura presenta similitudes con la del humano, especialmente en su sistema nervioso y circulatorio, por lo que, lo que le ocurre a estos vertebrados podría también sufrirlo la especie humana. Además estas especies tienen la capacidad de vivir tanto en el agua como en la tierra, y poseen la particularidad de adaptarse a diferentes entornos. Si algo externo afecta a estos animales podríamos estar en presencia de un agente muy peligroso.
Si bien el estudio se centra en los renacuajos, en parte del trabajo se destaca que los peces son los vertebrados acuáticos más representativos en los humedales del río salado y que las alteraciones ecotoxicológicas que se producen en los anfibios –tal como sucede por ejemplo con las respuestas similares que generan ante los pesticidas- también podrían tener implicaciones más amplias para las comunidades de peces que habitan los mismos habitats.
Con esta premisa el equipo de investigadores evaluó como los sedimentos de las lagunas (después de las inundaciones) afectan la fisiología de los renacuajos en función de la frecuencia de estos incendios.
Una de las primeras observaciones que realizan es que los tratamientos con sedimentos quemados de lagunas secas que realizaron en el laboratorio provocó mortalidad significativamente mayores que los de la laguna sin incendios. También analizaron la conductividad térmica y el estrés oxidativo.
Con sedimentos diluidos, la mortandad sigue siendo importante y afecta la velocidad y la distancia total de natación. Asimismo notaron comportamientos anormales, reducción de la actividad y disminución de las tasas de alimentación. En este sentido explican que “La disminución de la actividad natatoria también podría estar relacionada con la alteración en los mecanismos de transmisión del impulso nervioso. Los cambios de comportamiento (por ejemplo, menor evitación de presas o menor alimentación) pueden representar una mayor vulnerabilidad a la depredación o la mortalidad”.
No son las únicas demostraciones que se publican, también puede leerse que los incendios pueden “modificar sus microbiomas de la piel y del intestino, comprometiendo su supervivencia” y aclaran que “las respuestas varían según los rasgos ecológicos de los anfibios; las especies semiacuáticas pueden tener mejores resultados que las arbóreas. La degradación inducida por el fuego exacerba amenazas existentes como la contaminación, lo que subraya la necesidad de estrategias de conservación integradoras” para agregar que “la escorrentía de las áreas quemadas, o la inundación de sedimentos quemados, introduce cenizas y sus compuestos tóxicos …en los ecosistemas acuáticos, afectando a las larvas de anfibios a través de un aumento de la mortalidad, retrasos en el desarrollo, estrés fisiológico y alterando las vías de estrés oxidativo y el metabolismo energético.
El fuego sufrido en estos entornos también puede generar una merma en la reproducción de estas especias. Otros estudios previos al que hoy nos convoca han informado que puede causar un desarrollo más lento y una disminución en la actividad reproductiva que puede llegar a amenazar la persistencia de una comunidad ya que se ha reportado lugares donde las ranas adultas tienden a evitar poner huevos en hábitats afectados por incendios.
Casi al finalizar la publicación resume que “los sedimentos de lagunas quemadas repetidamente produjeron condiciones iónicas incrementadas que redujeron la supervivencia de las larvas “ y que los investigado prende una luz roja pues “indican que las inundaciones tempranas posteriores al incendio pueden crear entornos fisicoquímicos peligrosos para el desarrollo de anfibios en humedales temporales”, y aconsejan que “el monitoreo … y otros parámetros e de la calidad del agua durante los primeros eventos de relleno puede servir como una herramienta de alerta temprana para priorizar la restauración de humedales post-incendio y proteger los hábitats de reproducción de anfibios”.
Interesante y digna conclusión que choca ante la realidad de la falta de políticas de prevención y de manejo del fuego y el desfinanciamiento de todo tipo de grupos y entidades que trabajan en esta –y otras- áreas.