(Por Ricardo Serruya)
A pesar de la negación de algunos, la crisis socio ambiental que vivimos es, no solo inmensa, sino también palpable.
Si el mundo tuviera una cuenta corriente en un banco, sus números estarían en rojo. Si se tratara de una empresa estaría quebrada.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, los residuos sólidos municipales podrían pasar de 2.100 millones de toneladas en 2023 a 3.800 millones en 2050. Una cantidad insostenible y que nos afectará, y mucho, si no se intensifican las políticas de prevención.
El crecimiento de basura se sustenta en un modelo de consumo, por parte de sectores sociales altos, basado en productos de corta vida útil junto a envases fabricados para el desecho. Solo en Europa cada persona genera cerca de medio kilo diario de residuos solo de envases.
Ya no alcanza, como se sostenía hace un tiempo, en gestionar mejor la basura. Si bien se trata de una práctica sana y necesaria hoy el desafío pasa, fundamentalmente por generar menos deshechos.
Por otra parte la Universidad de las Naciones Unidas informó que el planeta ha entrado en una era de “quiebra hídrica global”, lo que significa que la demanda humana ha agotado los ahorros de los acuíferos secando los pozos que poseen la reserva de agua para el futuro. Kaverl Madani, autor del informe que publicó esta universidad explica que “es como tener una cuenta bancaria a la que se le extrae dinero cada día sin que entre un solo depósito. El saldo ya es negativo».
“EL PLANETA HA ENTRADO EN UNA ERA DE QUIEBRE HÍDRICO GLOBAL”
Esa idea de un desarrollo infinito en un mundo que posee recursos finitos ha generado esta realidad. El derroche de un recurso vital como el agua en la agricultura intensiva o en la extracción de minerales realizada por la minería a cielo abierto ha producido esta situación. A esto se le debe sumar la contaminación industria, la generada por la agricultura intensiva fumigadora y el crecimiento urbano sin planificación junto a la emisión de gases de efecto invernadero que profundiza la crisis climática.
No se trata de expresiones carentes de fundamento: solo a agricultura intensiva consume el 70% del agua dulce.
Sequías pronunciadas y evaporación acelerada completan un círculo vicioso y fatal que hace que el 75% de la población mundial viva en países donde el agua escasea o es insegura, más de la mitad de los grandes lagos del planeta se estén secando y 2000 millones de personas habiten sobre terrenos que se hunden por la sobreexplotación de aguas subterráneas
Frente a este escenario el informe publicado por la Universidad de Naciones Unidas hace un llamado urgente a la acción que lo resume en gestionar la quiebra, no la crisis. Esto implica renegociar el contrato con la naturaleza, transformar la agricultura, repartir justamente un recurso menguante y blindar los ecosistemas que aún producen agua.
REFUNDAR LA ECONOMIA GLOBAL
Nada de lo planteado es posible si no se re estructura la actual relación económica, de producción y de consumo que se ha instalado en el mundo. En los primeros diez días de este año, el 1 % más rico agotó el presupuesto anual de carbono del planeta. Esta realidad no solo es inmoral sino suicida.
Así lo informó Oxfam, un movimiento mundial compuesto por organizaciones sociales que trabajan con el noble objetivo de acabar con la injusticia de la pobreza. Para ello desarrollan programas de desarrollo, concretan campaña e incidencia política y proporcionan ayuda humanitaria durante desastres y conflictos como asegurar a comunidades sus servicios de saneamiento adecuados y agua potable. Esta organización ha revelado que una fracción mínima de la población mundial consume en cuestión de días lo que al resto del planeta le tomaría un año entero emitir sin rebasar los límites climáticos.
El dato dado a conocer impresiona, pero la situación es más grave aún: no solo el 1 % más rico de la población mundial agota este presupuesto en tan solo diez días, sino que –además- el 0,1 % más rico lo consumió en tan solo 3 días. El 3 de enero de este año, esa minúscula porción de la humanidad concentró un nivel de emisiones que resulta incompatible con cualquier escenario de transición climática justa.
“EL 1% MÁS RICO DE LA POBLACIÓN AGOTÓ EL PRESUPUESTO ANUAL DE CARBONO EN SOLO 10 DÍAS”
Mientras una minoría poderosa agota el presupuesto anual de carbono en tiempo record, las consecuencias recaen, fundamentalmente, sobre todos los demás que no son responsables de esta realidad.
¿A que nos referimos cuando hablamos de presupuesto de carbono?
Se refiere a la cantidad máxima de dióxido de carbono que la humanidad puede emitir sin superar el límite de 1,5 grados centígrados de calentamiento global que estableció en acuerdo de París, en 2015 durante la COP 21. Los poseedores de grandes fortunas agotan este presupuesto en tan solo diez días.
No se trata de un límite caprichoso o carente de fundamento, representa el límite para evitar impactos climáticos irreversibles y la pérdida de vidas. En este punto tampoco se exagera: se estima que las emisiones generadas por el 1 % más rico en un solo año provocarán alrededor de un millón trescientas mil muertes relacionadas con el calor hacia finales de siglo.
Para que esto se revierta ese 1 % más rico debería reducir sus emisiones en un 97 % para 2030. Como se ve lo que hay que modificar es el sistema económico-productivo-financiero mundial.
En esto se nos va toda la vida del planeta.