Un estudio revela que en pueblos de Santa Fe se duplican los casos de abortos espontáneos y de hipotiroidismo por las fumigaciones
(Por Ricardo Serruya)
Desde hace mucho tiempo el Instituto de Salud Socio Ambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario viene trabajando y alertando sobre las consecuencias trágicas que el modelo de siembra directa y fumigaciones deja en los territorios y en los cuerpos que habitan esos territorios.
Un reciente trabajo, publicado en la prestigiosa revista de Salud Pública de la Universidad Nacional de Córdoba (https://revistas.unc.edu.ar/index.php/RSD) , denuncia que en nueve pueblos de la provincia de Santa Fe, donde todos tienen como común denominador compartir el modelo agrotecnológico, se duplican casos de cáncer y de hipotiroidismo. Para llegar a esta conclusión la muestra incluyó a 6497 mujeres de entre 18 y 70 años, quienes reportaron sus antecedentes durante el período 2008-2018 y quedó demostrado que la tasa de Abortos Espontáneos en el primer trimestre del embarazo aumentó 2,4 veces en pueblos fumigados durante el período 2008-2018.
No es la primera vez que este grupo da a conocer trabajos en publicaciones científicas. En 2023 un paper fue dado a conocer en la Clínica de Epidemiología en Global Health, una de las 40 revistas de epidemiología más importantes a nivel global, donde se demostraba que vivir en estos pueblos rurales donde se fumigan los cultivos, aumentaba 2,5 veces el riesgo de morir por cáncer a la población que tenía entre 15 y 45 años, y aumentaba en un 60% el riesgo de desarrollar cáncer a las mujeres.
En esta oportunidad el valioso trabajo se sustenta en los campamentos sanitarios que este instituto realizó entre los años 2008 y 2019 y que contempló un profundo sondeo en 40 localidades de 4 provincias de nuestro país de más de 260 mil personas.
Los campamentos mencionados eran un dispositivo de evaluación final de los estudiantes de medicina de la universidad rosarina que tenía como objetivo no solo evaluar el estudiante de medicina que estaba pronto a recibirse, sino que esa evaluación se efectivice en el territorio, en un contexto donde la sociedad y la comunidad estuviesen presentes sin usar a la gente para un fin académico. El trabajo se efectivizaba en un pueblo donde se generaban informaciones que le permita a la facultad saber si el estudiante se encontraba en condiciones para ser médico o médica, pero también brindarle a la sociedad su situación sanitaria.
Lamentablemente y por falta de apoyo esta actividad no se realiza más, pero el trabajo realizado permitió identificar algunas formas de enfermar y hasta de morir existente en las comunidades, donde gran parte de ellas estaban atravesadas por el modelo productivo que, en esos lugares se desarrollan y donde pueblos y pequeñas ciudades quedaban atravesados en un área de producción de transgénicos asociados a venenos.
Facundo Fernández, Daniela Madanes, María Agustina Echegoyen, Guillermo G Hough, Alejandro Ballini y Damián Verseñazi, fueron los encargados de sistematizar estos datos para su publicación.
En los programas Onda Verde TV y Onda Verde Radio, este periodista habló con Verzeñassi y nos contó que el trabajo demuestra que este modelo de producción de transgénicos asociados a agrotóxicos incrementa el riesgo de padecer abortos espontáneos y de padecer hipotiroidismo en nueve localidades de la Provincia de Santa Fe.
Verzeñassi amplía los datos y señala que “…entre el 2008 y el 2018 hubo un incremento en la tasa de abortos espontáneos que no se condice con ningún otro registro que haya a nivel nacional e internacional. El aumento de casos totales es de aproximadamente un 30%, pero el aumento de casos de abortos espontáneos producidos en el primer trimestre – que es e cuando se da la posibilidad de que un agente externo interfiera e interrumpa el embarazo- es mucho mayor, llegando a casi un 70%”.

Como tantos otros trabajos realizados por los integrantes de la ciencia digna se demuestra que los componentes que se tiran sin control y de manera impune en el campo argentino (atrazina, clorpirifox, glifosato, glufosinato, 2,4-D, entre otros) tienen capacidad de alterar el sistema endógeno, de interferir en los procesos de desarrollo embrionario y en los mecanismos por los cuales el organismo evita el desarrollo de cánceres. Como lo aclara el director del Instituto de Salud Socioambiental “…nadie hoy, y menos después de este segundo paper que hemos publicado, puede afirmar que no hay ninguna posibilidad de que la exposición crónica de estos productos esté siendo uno de los elementos que participa con mucha fuerza en el proceso de cambio de la forma de enfermar y de morir que sufrieron estas comunidades en el mismo periodo de tiempo en el que cambió el modelo de producción”
En parte del trabajo se informa que lo perjudicial de esta realidad no se limita solo a un presente sino que ocasiona dado transgeneracional ya que -como lo aclaran sus autores- estas sustancias químicas llegan al feto a través de la placenta y eso profundiza aún más estos datos numéricos, como bien lo aclara Damián Verzeñassi :
“puede estar expuesta la madre, y no estarlo el niño o la niña en su vientre , pero por la exposición que tuvo la mujer, ese niño o esa niña va a tener en su genética daños que son transmitidos, esto está estudiado, por ejemplo, con el glifosato, ya hay un paper publicado en 2019 que habla de esto, nosotros lo que hemos visto fue que en estas localidades, rodeadas de extensiones donde se fumiga, los abortos espontáneos tienen una prevalencia, una presencia que no se condice con nada a nivel mundial”.
AUSENCIA DE DATOS
Resulta difícil de entender que con esta realidad, con tantos trabajos que denuncian lo perjudicial de este modelo, no existan datos oficiales al respecto. Ni la República Argentina, ni la provincia de Santa Fe poseen una base de datos sobre la incidencia de enfermedades, deformaciones y muertes de personas por envenenamiento o contaminación.
Esta falta de información, es toda una información.
Su inexistencia y la falta de preocupación por la dirigencia argentina en general y santafesina en particular en relevar lo que sucede en los pueblos rurales es la manera que se elige para no afrontar lo que sucede. Tampoco se interesan por solicitar y conocer los trabajos que investigadores de la Universidad Pública dan a conocer.
Verzeñassi coincide en afirmar que se trata de una estrategia muy clara y lo explica de manera acertada con una anécdota
“Alguna vez yo le pregunté, hace muchos años, a un viceministro de Salud de la Nación, a quien respeto mucho, porque estábamos buscando datos sobre hipotiroidismo, le digo, vos sabes que en los campamentos nos dan tasas muy altas de hipotiroidismo, pero no encontramos registro en Argentina de esto. Y él me dice, es que no lo vas a encontrar, porque no se registra. Como pasa muchas otras cosas, porque lo que no se registra no es dato, y lo que no es dato no existe. Y lo que no existe no te obliga a asumir responsabilidad política para transformarlo”.
Damian Verzeñassi
Se trata de la política del avestruz, esconder la cabeza para no mirar o la de “matar al cartero” para no enterarse del mensaje. Mientras tanto, en nuestros pueblos y pequeñas ciudades los cuerpos de los que lo transitan y de los que esperan la oportunidad de nacer enferman y mueren a la sombra de un desierto verde asesino.
NOTA DEL AUTOR: El trabajo lleva el nombre de Abortos espontáneos e hipotiroidismo en poblaciones rurales argentinas rodeadas de cultivos pulverizados con plaguicidas y puede leerse de manera completa entrando a https://revistas.unc.edu.ar/index.php/RSD/article/view/49768/54386