Por Ricardo Serruya.
Un informe del Observatorio de Residuos Peligrosos compuesto por la Cámara de Tratadores y Transportistas de Residuos junto a la Universidad Nacional de Rosario y de Buenos aires, publicaron las conclusiones cuantitativas sobre el tratamiento de desechos que generan las industrias argentinas.
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Los números son preocupantes. Solo el 7,3% de los residuos industriales recibe un tratamiento adecuando, un número muy bajo teniendo en cuenta que lo que se descarta (más del 92%) si no es tratado, afecta la salud de los ecosistemas y de los habitantes.
En nuestro programa Onda Verde Radio hablamos con Claudia Kalinek , presidenta de la Cámara Argentina de Tratadores y Transportistas de Residuos Industriales y Especiales que relató que “se trata de un índice que se crea a partir de información que brindamos las empresas que conforman la cámara a partir de un déficit de información”
Lo que plantea Kalimek es cierto, en este tema –como en otros- no existe información oficial ni en la esfera nacional ni en las provinciales, por esa razón la entrevistada aclara que “a partir de esta situación, siendo que es un dato crítico, necesitamos abordar las soluciones, saber dónde tenemos que invertir y hacia dónde vamos. Más allá del problema ambiental que nos afecta a todos, para nosotros, para la industria, el tratamiento de residuos industriales es fundamental. Priorizamos tener información para saber dónde poner el foco y el tipo de residuos que más se generan, en qué condiciones y dónde hay que invertir”.
El 93% de los residuos industriales que se generan en nuestro país terminan en cursos de agua, en el suelo, contaminando gravemente el entorno y afectando la salud de los habitantes. A esto hay que sumarle los que generan los grandes generadores, por ejemplo un centro comercial o los restaurantes.
Que estos desechos finalicen en el entorno y no sean tratados afecta de manera supina. Estamos hablando de lo que se descarta, por ejemplo, de las fábricas de pintura – se tratan de residuos como solventes que se usan para la limpieza de las máquinas que son inflamables con un alto grande contaminación- o los que genera las industrias aceiteras o la agroindustria por la producción de fertilizantes que son altamente peligrosos.
A esta incompleta lista Kalimek agrega los que salen de nuestros hogares y que también son peligrosos como un medicamento vencido, un tubo fluorescente, entre otros.
Si los números sobre lo que no se trata generan temor, cuando nuestra entrevistada relata que se estima que anualmente se generan en nuestro país cerca de 13 millones de toneladas de basura peligrosa y lo que se trata es menos de un millón, el miedo y la preocupación se multiplica.
Otros guarismos también generan preocupación El informe también estima que existen unas 393.130 empresas activas generadoras de residuos en Argentina. Sin embargo, solo 33.183 contratan servicios especializados para su tratamiento, lo que representa apenas el 8,44% del total y lo que implica que más del 91% de las empresas generadoras no aparece dentro del sistema formal de tratamiento relevado por el Observatorio.
Pero como pasa con los residuos domésticos el problema es doble: no solo lo que se trata es poco, sino que lo que se genera es demasiado. Así lo plantea Claudia Kalimek :
“hay que abordar los dos extremos: hay que generar menos y tratar la totalidad de los residuos. Como no hay control sobre el vuelco de los residuos entonces tampoco la industria invierte en minimizar esa cantidad que se genera y el costo es cero. Esta es la (i) lógica que hace que la basura industrial se la tire por el caño, se lo lleva el camión municipal, o lo dejo en el baldío donde hay un basural a cielo abierto. Esta conducta al industrial le genera solo el costo del transporte y hace que la industria no invierta en mejorar las tecnologías para generar menos residuos. Hay que trabajar en todo el proceso productivo para que esto se minimice”
Se trata de un problema, como casi siempre sucede, socioambiental, ya que para tratar lo que hoy se desecha habría que multiplicar por diez la capacidad instalada de tratamiento, lo que –además de no generar residuos contaminantes- multiplicaría fuentes de trabajo
No es poco si se tiene en cuenta que un poco más de nueve, de cada 10 toneladas de residuos están fuera del circuito legal esto quiere decir que no desaparece, termina en cursos de agua o se entierra generando contaminación constante en ríos, napas y envenenando peces que son parte de la cadena alimenticia.
Como se ve el problema es multicausal y genera más de un inconveniente.
Es por demás de clara la presidenta de la Cámara Argentina de Tratadores y Transportistas de Residuos Industriales y Especiales cuando taxativamente manifiesta que “es un problema que hay que abordarlo no sólo desde las políticas de residuos, hay que trabajar en la cadena productiva y hay que tomar conciencia de eso porque es utilización de recursos. Estamos usando agua que es un bien finito y que en otras partes del mundo se cuida mucho más de lo que estamos cuidando aquí. Acá se usa y se vuelca como residuos como agua contaminada.”

Genera placer que quien preside una cámara empresarial se encuentre preocupada y ocupada en disminuir fuentes de contaminación y que denuncie la falta de control por parte de los organismos del estado que debieran controlar. Según ella se debe “actualizar los sistemas, poner en marcha nuevos métodos de fiscalización, tener un registro de las industrias, dejar sistemas obsoletos, despapelizar , todavía se fiscaliza con expedientes de papel atrasando cualquier intento de modernizar la práctica de los tratamientos«
Que casi todos los desechos industriales no sean tratados habla de una despreocupación supina por parte de los estados. La información generada por la cámara y las universidades de Rosario y Buenos Aires permite dimensionar el problema y buscar soluciones que, como dice acertadamente nuestra entrevistada, “no viene de un solo sector, acá hay que articular el ambiente educativo, el estado y el sector privado que tenemos que colaborar también desde nuestro lado, nosotros como operadores pero toda la industria tiene también que tomar conciencia y entender que estamos en el siglo 21 y el ambiente no es una moneda de cambio ni de ajuste en los costos industriales”
Para los referentes del Observatorio, el desafío hacia adelante continúa siendo ampliar la cantidad de empresas que gestionan adecuadamente sus residuos, fortalecer los controles y avanzar en la reglamentación e implementación efectiva de las normas ambientales vigentes.