(Por Ricardo Serruya)
El 10 de noviembre comienza una nueva cumbre por el cambio climática, la Cop 30 se lleva a cabo en Brasil. Este nuevo encuentro vuelve a poner en debate qué medidas tomar para paliar la crisis climática. El negacionismo ante tanta evidencia es grave y pone en peligro la vida de muchos.
En épocas de fake news y manipulación informativa resulta indispensable hacer uso de una herramienta revolucionaria: la información.
La transmisión de lo que sucede sigue siendo una práctica necesaria, pues lo que se informa es lo que sucede, lo real –que los periodistas convertimos en realidad- lo contrastable y no puede ser negado por más interés político que exista en negar lo evidente.
No es poca cosa en un momento histórico donde la escala de valores y éticas que, hasta hace un tiempo no se ponían en discusión ni eran materia de debate, hoy son avasalladas por un ejército de individuos maniqueístas que instalan la ignorancia, la crueldad y la mentira como hecho cotidiano.
Las redes sociales vomitan hoy un abanico de epítetos cargados de odio pero también de cinismo e ignorancia. Lejos de ser una democratización del discurso (como algunos lo plantean) se trata de una mercantilización consumista del ideario discursivo, una enorme góndola cargada de lugares comunes y de falsos axiomas que se presentan, flasa y descaradamente, como verdades universales.
Preocupante situación si a este contexto se le suma que esa telaraña de palabras y conceptos nefastos provienen de personajes públicos, muchos de ellos políticos cuyo cargo que ostentan son de trascendencia internacional. Se sabe que el sistema comunicacional está construido de manera tal que lo que “el personaje público” diga tendrá un replique cuantitativamente importante. Se trata de la vieja teoría comunicacional de los círculos concéntricos que ocasiona la piedra lanzada al río y que genera una constante extensión sobre su lecho. Lo que estas personas expresan son repetidas por otros sin previo análisis sobre su verosimilitud.
De esta manera lo relatado por la persona reconocida socialmente no se pone en crisis, ni en duda. Su autoridad legitima lo que exprese aunque esto resulte a todas luces falaz.
Son estos aciagos días donde convivimos con personajes públicos, de alta exposición, con gran trascendencia que hacen de la mentira y la crueldad un discurso cotidiano. Son tiempos donde muchos muestran con orgullo su ignorancia y falta de empatía como si ser tratara de cucardas honrosamente ganadas.
En lo referido a temas socio ambientales esta realidad se vive de manera cotidiana y escandalosa. En lo que tiene que ver con la evidente e hiper contrastable crisis climática que vivimos resulta aún más perverso.
NEGACIONISMO NO INOCENTE
Desde hace ya tiempo voces emitidas por los representantes mundiales de la muerte y la injusticia se levantan para afirmar que la crisis climática no es real. Algunos dicen que se trata de una falacia, otros –mucho más arriesgados y en una demostración escandalosa de verborragia imprudente e impune- argumentan que se trata de un invento del socialismo o del marxismo para sumir en la pobreza a la humanidad.
Una retórica difícil de creer si se origina en la (sin) razón y en el discurso de aquellos que han sido, y siguen siéndolo, autores de las peores masacres y planes de exterminio que la humanidad conoce.
Así líderes como Mariano Rajoy, Jair Bolsonaro Donald Trump, José María Aznar y Javier Milei, solo por nombrar algunos, lanzan impunemente a los cuatro vientos que el cambio climático y el calentamiento global no son reales.
Sus pergaminos no lo ayudan mucho: Rajoy fue presidente conservador del Gobierno de España desde 2011 hasta el 1 de junio de 2018, cuando fue destituido por una moción de censura presentada por el Partido Socialista Obrero Español. Se comprobó que Rajoy había protagonizado varios casos de corrupción. Jair Bolsonaro fue condenado hace pocas semanas por el delito de conspiración en Brasil para quebrar la democracia de ese país. El Supremo Tribunal Federal –la mayor corte de Brasil- decidió que el ex presidente debe cumplir una condena de 27 años y tres meses de prisión por intento de golpe de estado y otros delitos. En mayo de 2024 un jurado popular declaró culpable a Donald Trump de 34 delitos y el futuro dirá que sucederá con Javier Milei.
Fotografía: Rodrigo Abd
Estos referentes –solo por citar los que este espacio nos permite abarcar- de manera descarada y sin argumento racional niegan evidencia científica sobre la penosa actual coyuntura que estamos atravesando. No solo se trata solo de un manifiesto discursivo sino que también generan una política negacionista que profundiza aún más este momento de crisis climática que estamos viviendo y que genera cuantiosas pérdidas materiales y humanas.
Como se ha expresado al inicio de este informe, la mejor manera de contrarrestar tanta impunidad léxica es la de enfrentarle la evidencia y demostración de lo que –lamentablemente- nos toca transitar como humanidad.
EVIDENCIA CONCRETA
Según el saber científico el planeta experimentó cinco eventos de extinción masiva, o sea un momento histórico donde ocurrieron un alto porcentaje de desapariciones de varias especies de peces, invertebrados, hongos, bacterias, plantas, mamíferos, aves, entre otros. Sin querer ser alarmista, sino realista, si en este presente no cambiamos una serie de conductas que tienen que ver con la producción y el consumo, la humanidad se acerca a una nueva, la sexta, extinción masiva.
Las hasta ahora producidas siempre fueron exógenas, producidas por eventos extrernos como las glaciaciones, las vulcanizaciones o la caída de meteoritos.
Esta, a diferencia de las anteriores, ocurriría por una acción endógena, desde adentro del mismo planeta, y sería la primera de todas gestadas por uno de sus ocupantes: la humanidad.
No se trata de un anuncio agorero y falto de comprobación, por el contrario, la afirmación está respaldada con datos concretos.
El Museo de Historia Natural, ubicado en Manhattan, Nueva York, fundado en 1869 y considerado uno de los más grandes y famosos del mundo afirma que la nueva extinción masiva ha comenzado y lo fundamenta en que el planeta ha experimentado cambios drásticos como inundaciones, incendios forestales y sequías que preanuncian un final drástico si no se modifican acciones .
El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) estima que la agricultura es responsable del 90 por ciento de la deforestación global y representa el 70 por ciento del uso de agua dulce del planeta.
Desde hace ya tiempo cada año vivimos el día del sobregiro o de la sobrecapacidad de la tierra. Una jornada que marca la fecha en que la demanda de recursos y servicios ecológicos en un año excede lo que el planeta puede regenerar en ese mismo lapso
Cada año ese día llega antes: en 2023 2024 fue el 1 de agosto, este año lo alcanzamos el 24 de julio.
Si la demanda de bienes ecológicos supera lo materialmente disponible llegará un día donde el planeta ya no tendrá recursos para ofrecer.
Claro está que, como sucede con otras realidades, no todos poseemos la misma responsabilidad. Según datos publicados por Global Footprint Network, Global Footprint Network – Wikipedia (institución benéfica fundada en 2003, compuesta por expertos independientes de Estados Unidos, Bélgica y Suiza) si todo el mundo viviera al nivel de consumo de recursos de Qatar, el día de sobregiro ocurriría apenas iniciado el año: el 11 de febrero, pero si la humanidad consumiera como lo hacen los ecuatorianos la sobrecarga recién llegaría el 24 de noviembre.
A este ritmo no hay planeta que resista.
Este cronista se ocupó de hacer un relevamiento por algunas de las demostraciones más palpables que al día de hoy se conocen y que demuestran que estamos cerca de transitar una nueva extinción masiva.
Podemos dividir en dos tópicos las consecuencias que ya se viven: a) En el territorio, b) En los cuerpos que habitan estos territorios. Ambos se encuentran estrechamente unidos. No existen dos campos en la salud. Como lo plantea el concepto “una sola salud”, ésta es integral pues hay una interconexión entre el bienestar humano, animal y ambiental, cualquier acción que afecte a uno de estos componentes puede incidir en los demás.
En territorios enfermos, vida enferma y en territorios sanos, vida sana.
Industria ganadera. Fotografía: Rodrigo Abd.
CRISIS CLIMATICA Y CALENTAMIENTO GLOBAL EN LOS TERRITORIOS
- En los últimos 100 años la temperatura promedio de la tierra aumentó casi un grado.
Esta evidencia es el indicador más claro de como la realidad climática ha variado y en el último tiempo fue creciendo. Desde finales del siglo XIX, la temperatura media de la Tierra ha aumentado 1,2 grados centígrados.
De manera constante las temperaturas del planeta han aumentado y su explicación se encuentra en la existencia de gases de efecto invernadero que se encuentran atrapados en la atmósfera afectando de manera grave a los ecosistemas.
- En los últimos 100 años las lluvias son un 2% más intensas
Su explicación se encuentra en el aumento de la temperatura, lo que hace que el aire se calienta y retengas más vapor. Una atmósfera con mayor porcentaje de humedad produce mayor cantidad e intensidad de lluvias. Algunos llaman a este fenómeno “tropicalización del clima” que se evidencia en la presencia de tormentas mucho más fuertes e intensas en lugares geográficos donde antes no ocurrían.
- En los últimos 20 años la fuerza de los huracanes y las tormentas aumentaron en un 100%
Como se sabe las tormentas y los huracanes se originan porque reciben su energía del agua caliente del océano. El mar posee cada vez mayor temperatura lo que ocasiona que los huracanes y las tormentas sean mucho más intensas.
- La pérdida de hielo en el suelo y en los glaciares se ha acelerado en un 57% .
En el último tiempo el planeta ha perdido casi el 60% del hielo que existía. En términos concretos significa 1,2 billones de toneladas de hielo por año. Esta realidad afecta tanto a la superficie como a los glaciares. El caso emblemático es lo que está sucediendo en el glaciar perito Moreno donde se estima que cada año pierde cerca de 4 metros de hielo.
La causa de esta tremenda pérdida que afecta la presencia del recurso tan necesario de agua dulce se encuentra en las altas temperaturas existentes que provocan que las capas de hielo terrestre y marina se transformen en cada vez más delgadas y se derritan fácilmente.
- En el último siglo el nivel del mar aumento 17.8 centímetros.
Muchas de las consecuencias de la variación climática de nuestro planeta tienen su explicación en la misma causa: el aumento de la temperatura del mar. Por esta razón –y como se detalla en el punto anterior- el hielo del ártico se está derritiendo y engrosa el volumen de agua de océanos y mares. Esta presencia líquida, que antes era sólida, eleva el nivel del mar ocasionando no solo consecuencias ambientales sino también modificación del entorno que genera catástrofes al inundar ciudades costeras.
- En los últimos 30 años la acidez del océanos ha aumentado un 6,2% .
La acidez del océano se produce por la presencia abundante de dióxido de carbono en la atmósfera que es absorbida por el océano. Cuando esa cantidad mayor de dióxido de carbono llega al mar, el agua reacciona y lo convierte en ácido carbónico lo que ocasiona un curso de agua mucho más ácido que modifica el PH de agua afectando la vida marina.
- En los próximos 100 años el norte y el centro del continente americano serán las regiones con más calor y sequía del mundo.
La ciencia predice esta realidad porque ha estudiando que los aumentos de la temperatura provocan que la humedad del suelo se evapore con mayor rapidez y por más tiempo generando sequías y olas de calor que –como ya se ha dicho- ocurren y ocurrirán con mayor frecuencia y más severas.
Se trata de un combo fatal, pues la temperatura alta conjuntamente con la sequía puede provocar incendios forestales agravando aún más esta realidad.
Hasta aquí algunas de las evidencia concretas, palpables de como se ha modificado el clima en las últimas décadas. Algunos de estos hechos son irreversibles, ya no pueden modificarse. Es lo que, técnicamente, se llama Punto de no retorno: ya no volveremos a ser lo que fuimos pero es imperioso que no avancemos pues las consecuencias pueden ser mucho más gravosas
Como se expresara en párrafos precedentes no hay posibilidad alguna de existencia de cuerpos sanos en territorios enfermos.
CRISIS CLIMATICA Y CALENTAMIENTO GLOBAL EN LOS CUERPOS
- Riesgo de vida en poblaciones costeras
El aumento del nivel del mar ha llegado a casi 18 centímetros en el último siglo. Esto genera enormes inconvenientes en las poblaciones que residen en las localidades costeras. Las inundaciones producidas obliga a que sus habitantes deban migrar forzosamente.
Otros ven como esta realidad puede llegar a sus vidas en un corto plazo. No son pocas las personas que hoy viven con esta “espada de Damocles” sobre sus existencias y las de su descendencia. Se calcula que 1 de cada 10 habitantes del planeta viven cerca del mar.
Hoy, con el nivel del mar aumentando en estos parámetros los ciudadanos de Bangladesh, China, India, Países Bajos y Pakistán estarán en peligro y podrían sufrir inundaciones catastróficas. También corren peligro las grandes ciudades costeras de todos los continentes, como Bangkok, Lagos, Londres, Bombay, Nueva York Shanghai y la misma Buenos Aires.
Inundaciones en San Cayetano, Campana, Buenos Aires, 17 de Mayo 2025. Fotografía: Rodrigo Abd
- Crisis en la agricultura promueve inflación y hambre.
El cambio climático viene generando, desde hace ya tiempo, problemas importantes en la vida de los campesinos y agricultores. El aumento de la temperatura ha traído enfermedades y crisis en los campos cultivados.
Los desastres climáticos, que se producen cada vez con mayor frecuencia, destruyen cosechas y la sequía genera escasez de agua para el riego.
Esta realidad ha sumido en una crisis económica y social a un número importante de productores de la tierra con la lógica –pero pocas veces tenido en cuenta- impronta en consumidores que sufren el encarecimiento de productos comestibles.
- Aumento de enfermedades y aparición de nuevas –y viejas- dolencias
La destrucción de la naturaleza provoca pandemias gestadas por el corrimiento de enfermedades propias de los animales que son transferidas a humanos cuyos cuerpos no están preparados para estas dolencias.
Otro factor clave resulta ser la contaminación del aire por quemas que provoca tumores, enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Estudios concretos han demostrado que, por ejemplo en la ciudad de Rosario, la calidad del aire fue gravemente afectada por la quema de espacios verdes en las islas cercanas a esta ciudad.
Por aquellos días la calidad del aire de la ciudad se elevó a niveles alarmantes, cuadriplicando los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud. La contaminación fue tan severa que fue catalogada como una de las ciudades menos habitables del mundo debido a su calidad de aire.
La tropicalización del clima y las olas de calor intensas y duraderas han producido en bolsones de la población enfermedades por insolación y el resurgimiento de otras que habían sido desterradas como el zika y el dengue.
La falta de agua es un problema en el mundo. Muchos conflictos bélicos se originan por el espurio interés de países por apropiarse del agua que no están en su geografía.
Un claro ejemplo (pero no el único) resulta ser la invasión llevada a cabo en 2003 por una coalición de países encabezados por los Estados Unidos con la excusa de derrocar al régimen de Sadan Huseín. La llamada, de manera eufemística, “Guerra del Golfo” tenía dos grandes objetivos: apropiarse de pozos petroleros (que finalmente quedaron en manos de empresarios de multinacionales norteamericanas e inglesas) y de una de las reservas de agua más importantes del mundo que se encuentra en el río Éufrates.
El aumento de las temperaturas y las temporadas extensas de sequías produce cada vez menos disponibilidad de agua dulce para riego o consumo humano. A su vez las olas de calor exponen el agua a contaminación ya que los patógenos crecen rápidamente en el agua dulce cuando ésta aumenta de temperatura.
Ya se expresó que el ácido de los océanos se produce por el exceso de carbono. Este elemento químico está presente en la naturaleza pero si se encuentra en parámetros más altos de lo tolerable o lo normal afecta a los arrecifes de coral que son fundamentales para la vida marina.
Llamados «los bosques tropicales del océano» debido a su extraordinaria biodiversidad, los arrecifes albergan cerca del 25% de todas las especies marinas como corales, moluscos, peces y crustáceos. Además actúan como barreras naturales protegiendo las costas de la erosión y los daños causados por tormentas y huracanes transformándose en vitales para la vida de comunidades costeras.
La acidez de los océanos les ocasiona un blanqueamiento que terminan con su vida.
- Destrucción del hábitat de la flora y la fauna.
Las altas temperaturas y las variaciones de lluvias que producen temporadas de precipitaciones intensas y abundantes junto a otras de extensas sequías, obligan a animales a emigrar. En este éxodo muchas de estas especies mueren en el intento, otras no se adaptan a su nueva escenografía.
Por esta misma razón la flora de muchos bosques y montes está siendo modificada variando de manera sustancial y peligrosa ambientes y entornos que generan desequilibrios ecosistémicos.
- Las olas de calor intensas ponen en riesgo la vida de los animales.
Especies del Ártico y la Antártida se encuentran cada vez más expuestas debido a que su hábitat se está derritiendo. Muchos de ellos se ven obligados a migrar y un bajo porcentajes de ellos se adaptan a estas nuevas condiciones.
CONCLUSIÓN
Más allá del negacionismo planteado por pigmeos mentales que desconocen el saber científico, las evidencias racionales sobre la grave coyuntura eco social que atravesamos es contundente.
Empíricamente existen otras evidencias. Se calcula que en la actualidad y por causas de la crisis climática y el calentamiento global casi 50 millones de personas deben emigrar de su lugar de residencia porque se ha convertido en inhabitables.
Se calcula que para el año 2050 esta cifra se duplicará y alcanzará el record de 100 millones de personas.
Se trata de los nuevos refugiados ambientales. Poblaciones enteras obligadas e migrar porque donde residen el clima se ha convertido en inhumano o porque las condiciones para cultivar o criar animales se han tornado imposibles.
Se trata de enormes bolsones de habitantes.
Por primera vez en la historia el mundo tiene más refugiados ambientales que los que se ven obligados a abandonar su tierra por conflictos bélicos, raciales o culturales.
¿Con tanta demostración científica y práctica por que referentes del mundo niegan esta realidad?
Sería un pecado de inocencia suponer en estos negacionistas habita solo una ignorancia supina y un desconocimiento de la realidad.
La verdadera causa está en la necesidad que tienen de seguir profundizando un modelo de vida, de consumo y de producción capitalista que se basa en la acumulación de riqueza en muy pocas manos a costa del sacrifico de zonas y personas.
Son las nuevas zonas de sacrificios, las nuevas “víctimas colaterales”