(Por Ricardo Serruya)
UN POCO DE HISTORIA
El 8 de junio celebramos nuevamente el día del océano.
Como tanta de estas efemérides fue propuesta por Naciones Unidas y lo hizo en 1992 cuando se desarrollaba la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro.
La instalación de una fecha donde, en todo el mundo durante al menos un día, pensemos, visibilicemos y actuemos sobre una problemática favorece para reconocer su relevancia y, de esta manera, promocionar su cuidado.
Finalmente el día del Océano fue proclamado oficialmente el 5 de diciembre de 2008, estableciendo el 8 de junio como fecha de conmemoración. La primera vez que se lo celebró fue en 2009 y, desde ese día, se celebra en más de 150 países.
Desde entonces, se conmemora en más de 150 países con actividades educativas, limpiezas de playas y diferentes campañas de concientizaación.
SU IMPORTANCIA
Cinco son los océanos que existen. Ellos son: Pacífico, Atlántico, Índico, Ártico y Antártico. Ellos cubren cerca del 70% de la superficie del planeta.
En la Tierra, esa vasta masa de agua que cubre casi la tercera parte de la superficie del planeta, además están interconectados formando así un solo gran océano global permitiendo de esta manera la circulación de corrientes marinas y el intercambio de agua y nutrientes convirtiéndose en fuente de vida y sustento de toda la vida que existe en la tierra. Es la maravilla de la naturaleza, mucho más eficiente que la inteligencia artificial.
Sus aportes son varios e imprescindibles, resumidamente produce la mitad del oxígeno del planeta y es la principal fuente de proteínas para más de mil millones de personas en todo el mundo. Además en su geografía alberga la mayor parte de la biodiversidad.
El aire que respiramos, los alimentos y medicamentos que se necesitan para nuestra vida, la mitigación de la crisis climática, entre otros beneficios, es proporcionado por esta enorme masa de agua
ESTAN EN PELIGRO
Aún así se encuentran en peligro por actividades humanas que lo agreden.
Casi el 90 %de las especies marítimas que residen en él se encuentran reducidas y la mitad de los arrecifes de coral (fundamental para toda la vida) fueron destruidos. Hoy el extractivismo pesquero está extrayendo más de lo que el océano puede reponer.
Además de la contaminación permanente y su explotación pesquera irracional, ahora se le debe sumar –como peligro inminente- la explotación minera.
En un mundo finito, la voracidad humana continúa y, a pesar de las manifestaciones palpables que el planeta comunica permanentemente, se plantea explotaciones infinitas.
Tal pensamiento y acción resulta imposible…y suicida.
Hace poco tiempo la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos comunicó que en breve reanudará negociaciones para abrir el suelo oceánico para la explotación minera.
Pero ¿qué es la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos?
Se trata de una organización autónoma que regula la exploración y explotación de los recursos en los fondos marinos que son considerados «patrimonio común de la humanidad». Fue establecida por Naciones Unidas y su principal función es la de autorizar y controlar las actividades relacionadas con la exploración y explotación de los recursos minerales en los fondos marinos que se encuentran fuera de la jurisdicción de los países.
Por lo que se ha informado, en breve esta organización brindará solicitudes de permisos para que se realice explotación minera, lo que genera preocupación ya que, como se sabe y está demostrado, se trata de una actividad contaminante y agresiva para con la vida que existe alrededor de estas explotaciones. La preocupación aumenta cuando se tiene en cuenta que las consecuencias que esta actividad extractivista puede ocasionar en este contorno han sido escasamente investigadas por quienes pretenden hacerlo.
La trampa se encuentra es que, si este organismo no aprueba antes del 9 de julio esta explotación, las empresas pueden solicitar licencias provisionales ya que son los países quienes administran su propio territorio marítimo y zonas económicas exclusivas, mientras que la alta mar y el fondo oceánico internacional se rigen por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho de los Mares.
Según el tratado en cuestión los fondos marinos y los recursos allí existentes son considerados “patrimonio común de la humanidad” lo que obliga a ser administrados de tal manera que no perjudique el entorno y tampoco vaya contra intereses de la vida, pero –como dice el refrán popular- “hecha la ley, hecha la trampa”: las empresas mineras, interesadas solo en la explotación en aguas profundas a cualquier costo y sin contemplar lo que puede suceder, se están asociando con países para que estos presionen, a una Naciones Unidas cada vez con menos poder, para que autorice licencias de explotación.
Si bien el tratado firmado obliga a atenerse a las decisiones que la ONU dictamine independientemente de que el país en cuestión sea parte del tratado o no, lo que se supone es que, en el actual estado de situación, donde la Organizaciones de Naciones Unidas cada vez influye menos, algunos países pueden decidir sin prestar atención a lo que se decida en el foro.
De hecho al momento de publicar esta nota ya se habían emitido más de 30 licencias de exploración siendo el lugar más afectado el de la área llamada Zona de Fractura Clarion-Clipperton, que abarca 4 millones y medio de kilómetros cuadrados en el Océano Pacífico entre Hawái y México.
¿QUÉ ES LO QUE SE QUIERE HACER?
Esta exploración es lo que se conoce como minería en aguas profundas que se propone extraer minerales y metales del lecho marino del océano. Lo que se quiere extraer son nódulos de diversos metales, depósito de sulfuro y costras de cobalto que se encuentras en las rocas marinas. Entre lo que se cree que se encuentra en estas profundidades se encuentra el niquel, tierras raras, cobalto y otros elementos necesarios para la construcción de teléfonos celulares y computadoras.
Como ocurre con el off shore, las prácticas para extraer estos recursos del fondo del océano son altamente agresivas: en algunos casos se utilizan robots manejados con inteligencia artificial, pero en otros se ponen en funcionamiento bombas masivas o maquinarias que extraen materiales de las laderas de montañas y volcanes submarinos generando un impacto ambiental muy grave.
IMPACTO AMBIENTAL
La decisión de algunos países de autorizar de manera autárquica la explotación minera (tal como se informara más arriba de este artículo, ya se hizo en el Océano Pacífico entre Hawái y México) y la posibilidad de que en otros lados también se concrete preocupa por el daño – en algunos casos irreversible- que puede ocasionar a los ecosistemas, especialmente si se realiza , como se viene haciendo con esta y otras prácticas extractivistas, sin protocolos ambientales ni estudios de impacto ambiental.
Está demostrado que las técnicas para extraer minerales del subsuelo marítimo son altamente destructivas ya que los ruidos y vibraciones que generan las explosiones –que como se sabe en la profundidad marítima multiplica su potencia-, la contaminación lumínica para especies acostumbrados a vivir en la oscuridad y los siempre posibles derrames de combustibles y productos químicos por “accidentes” son altamente destructivos.
Ante este panorama científicos y científicas ya han advertido que esta dinámica extractivista trae como consecuencia pérdida de biodiversidad que la catalogan como irreversible, o sea, no solo afecta la vida en el presente, sino también en el futuro.
ACTUAR YA
Suele decirse que oponerse a este tipo de actividades, donde los sujetos que quieren llevarla a cabo son tan poderosos, resulta ser un esfuerzo inútil. Más allá del pragmatismo y el pesimismo de esta afirmación, se trata de un falso axioma que, al menos este periodista, cree que forma parte de un abanico para adormecer y aletargar los justos reclamos a favor de la vida.
Existen numerosos casos de reclamos, luchas y acciones llevadas a cabo por comunidades que, aun estando en desnivel de fuerzas, han ganado tremenda batallas.
Ante esta realidad se hace indispensable conformar un gran movimiento de oposición a esta iniciativa productiva que atenta contra la vida misma.
Trascendió que algunas empresas, como Google, Samsung, BMW y otras, han respaldado el llamado del Fondo Mundial para la Naturaleza y se comprometieron en no usar los minerales extraídos de los océanos del planeta.
Por otra parte países como Francia, Alemania y otras naciones insulares del Pacífico ha elaborado y firmado un documento donde solicitan una especie de moratoria y que se detenga cualquier tipo de extracción submarina hasta que no se tenga información precisa.
Si bien no está claro cuántos son los países que se estarían pronunciando y tampoco si son declaraciones honestas o tan solo parte del maquillaje verde que suelen generar para la opinión pública que suele darse de bruces con lo que, luego, deciden y realizan, en un punto a tener en cuenta.
Una vez más la voracidad y el criterio soberbio de avanzar infinitamente a costa de enfermar territorios y matar parte de la vida que habita sobre él vuelve a ponernos en alerta y nos invita a actuar.