Radio En Vivo

Por Ricardo Serruya

Nada nuevo se dice cuando se afirma que en épocas de crisis, de  vacas flacas, de pandemias y demás yerbas la presencia del estado hace –sin lugar a dudas- que el pasar sea menos traumático.

Desde la década del 90 existe un discurso en nuestro país que defenestra todo lo que sea estatal. El menemismo no solo regaló empresas de estado, sino que instaló un discurso anti estado que caló fuerte y que profundizó el macrismo.

Los que abrazan este discurso ideológico  no solo avalan lo dicho sino que hasta protestan porque “con la plata de sus impuestos” bancan haraganes. Un falso axioma que forma parte de ese “tachin tachin” permanente que políticos, economistas, periodistas y pseudos políticos, economistas y periodistas se encargaron de esgrimir hasta el hartazgo

Pero como suele pasar, en épocas donde tocamos fondo se  ven algunas cosas con mayor claridad. El corona virus desnudó, como nunca, que los gobiernos que fortalecen la mano estatal hicieron que sus ciudadanos  sufran mucho menos los pesares. Lo mismo sucede cuando en lugares sus habitantes sufren inundaciones, terremotos, guerras, agresiones: cuando  existe Estado las dolencias son menores y las posibilidades de salir de ese calvario son , no solo más rápidas, sino más fraternas y por sobre toda las cosas posibles.

El IFE, los créditos a tasa cero para Pymes,  el porcentaje de de los salarios de empresas privadas que se hizo cargo el estado, una salud pública  a la que le falta pero que no dejó a nadie  afuera son, entre otras cosas, la muestra palpable que sin estas medidas todo hubiera sido infinitamente peor

Esta semana Alberto Fernandez anunció que nuestro país producirá la vacuna de Oxford junto al laboratorio mAbxience para toda Latinoamérica excepto Brasil.  No es casual que el anuncio lo hiciera el Presidente junto al  ministro Ginés González García y  la Secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti., la presencia de los funcionarios demuestra que, aunque se haga en un laboratorio privado, es parte de una política .

Que  el Estado esté en el medio de este acuerdo garantiza  el acceso a toda la región a precios razonables.

Que el estado esté presente, además, demuestra –por si hiciera falta- que hombres y mujeres formados en nuestro país y en nuestra educación son los baluartes de parte de nuestra soberanía, en este caso, la soberanía intelectual que, sin falsos chauvinismos-  nos enorgullece. Nos alegra la calidad de nuestra comunidad científica, y tecnológica, la capacidad de nuestras universidades que egresa semejante calidad de profesionales.

Toda una demostración de varias cosas, pero fundamentalmente que  la meritocracia tan puesta en boga en estos días atenta contra cualquier comunidad, no solo solidaria, sino organizada. Sociabilizar la tecnología, el conocimiento y la salud es, siempre,  una necesidad contundente pero mucho más necesaria  por estos días,  y solo puede lograrse si quienes tomas las decisiones  lo hacen desde un lugar humano y no individual.

El estado es un lugar humano.

El mercado, no.

El buen  estado siempre piensa  y actúa en post de intereses comunitarios, poniendo el ojo en los más necesitados. El mercado, por naturaleza solo se mueve en base a interés de unos pocos sin pensar en lo social.

Por eso el anuncio de esta semana afirmando que serán nuestros científicos los que colaboren para la creación de una vacuna que salvará vidas en el mundo fue, al menos por algunos, tan aplaudida.

Lo terrible es que, ante semejante anuncio, algunas mentes pigmeas que no pueden dejar de pensar en chiquito hayan, una vez más desbarrancado. Apenas terminado el anuncio, algunos diputados macristas intentaron atribuir al gobierno anterior el logro.

Resulta de una caradurez impune que los que quisieron cerrar universidades  nacionales, los que bajaron el presupuesto en tecnología y ciencia a niveles históricos hoy se muestren como lo contrario.

Antes de recibir algún llamado que me tilde de algo o anti no se que, a favor de no se quien,  aporto datos oficiales para demostrar lo dicho: En la campaña de 2015 una de las promesas de Mauricio Macri fue “más que duplicar” la inversión pública y privada en Ciencia, Tecnología e Innovación. ¿Qué pasó con  ese anuncio electoral? La inversión privada en Ciencia se mantuvo entre 2015 y 2017  pero  la inversión pública cayó.

Si se toman  los datos oficiales del Ministerio de Hacienda de la Nación, la inversión en Ciencia y Técnica en los años de gestión de Cambiemos bajó, un 38%.

Como se dice ahora, son datos, no opinión. Y datos extraídos de los mismos números realizados por la anterior administración. Pero si aún así no crees basta con ver que la misma empresa  que elaborará la vacuna desmintió lo dicho  y a afirmó que los convenios firmados por el ex presidente «no tienen nada que ver» con el logro argentino.

Los mismos que decían que era un pesar caer en la educación pública, hoy se ponen la pilcha del gran logro de la ciencia argentina.

También es válido  ilusionarse con que semejante hecho  ilumine a los actuales funcionarios que no renuevan becas de investigadores del Conicet.

Para los demás, nosotros, los que la vemos de afuera, nuestros científicos nos dan un enorme orgullo. Son los que en silencio se formaron en nuestra educación pública, la misma que nos dio 5 premios Nobel, la misma que a muchos nos dio un lugar en el mundo, la misma en la que afortunadamente, muchos siguen cayendo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Follow by Email
Facebook
Twitter
Instagram